23 de diciembre de 2010

La crónica como necesidad colectiva: Una mirada a través de la vida de Carlos Monsiváis.


Comienza el reparto de tierras, el enfoque educativo es socialista: el Castillo de Chapultepec, antigua casa presidencial, se convierte en el Museo Nacional de Historia, se funda el Instituto Politécnico Nacional, el Colegio de México y el Instituto Nacional de Antropología e Historia y se da refugio a los exiliados de la Guerra Civil Española. Es la Utopía Cardenista. Transcurre 1938, un año definitivo en la Historia de México, acontecimiento tremendamente nacionalista, un tanque de oxígeno en las profundidades de la desesperanza: el 18 de marzo son expropiadas 17 empresas petroleras extranjeras. Mes y medio después, el 4 de mayo, nace el hombre que habrá de infundir nueva sangre al género de la crónica con las narraciones de lo que acontece, lo observado será así el sujeto, y la crónica será el golem que reciba al fin la palabra “emet” en la frente: nace Carlos Monsiváis.

En el centro de la región más transparente se encuentra uno de los barrios más antiguos y populares, la Merced, mismo que dio cobijo al escritor más público hasta la mitad de su primera infancia. Luego, por motivos religiosos se muda a la colonia Portales, situada en la periferia de la ciudad de México y actualmente inmersa en el Distrito Federal, y en la cual se encontraba la iglesia protestante a la que asistía su familia.

Las razones migratorias de mi familia, en ese éxodo atroz de los cuarenta, fueron religiosas. Pertenezco a una familia esencial, total, férvidamente protestante y el templo al que aún ahora y con jamás menguada devoción sigue asistiendo, se localiza en Portales[1].

La niñez de Monsiváis, siempre inexistente para él, fue muy particular, hijo “natural”, lector y protestante (años más tarde en todas sus acepciones) gracias a su madre la señora Esther. Tales particularidades marginaron e hicieron del joven Carlos parte de una minoría representada por él en esos años, circunstancias que lo aislaron convirtiéndolo en espectador: “Mi descubrimiento del mundo literario y mi renuncia a sumarme a las acciones mayoritarias me redujeron a la condición de simple testigo”[2].
Respecto a su iniciación en la literatura, su tía María Monsiváis relata:

Su madre le compró El tesoro de la juventud apenas aprendió a leer. Luego leyó muchos textos religiosos. De adolescente, en el templo, hacían concursos de citas bíblicas. En medio minuto, Carlos encontraba la cita bíblica. Ganaba todos los concursos, hasta que el pastor le pidió a su madre que ya no concursara para que dejara ganar a otros[3].

Es con esta enciclopedia que el niño Carlos se acerca a los horizontes del conocimiento, y es a través de la Biblia que se abre para él la magnificencia de la lengua española: “Así cualquier pasión mía por los libros, y la que tengo es considerable, inicio con la Biblia, lo primero que leí, lo que más veces he leído y en donde he encontrado y matizado ideas para mi imprescindibles”[4].
En una entrevista sobre la niñez de Monsiváis, su amigo José Emilio Pacheco comenta:

Ese niño se forma en la Biblia de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, una obra maestra del Siglo de Oro a la que nunca se toma en cuenta como parte esencial de la gran literatura española, mientras para la mayoría de sus contemporáneos la prosa castellana era lo que leían en las más veloces y descuidadas traducciones, pagadas a un céntimo por línea[5].

En su adolescencia y en el contexto nacional, bajo el discurso de progreso, desarrollo y democracia, el ex presidente Miguel Alemán finaliza su sexenio y junto con él, comienza la era de las instituciones o la modernización del autoritarismo, asimismo la economía mexicana vira hacia el hemisferio occidental. Es en 1951 cuando comienza la politización del joven Monsiváis, se apasiona con el movimiento que para esos años encabezaba uno de los aspirantes a la presidencia de México, el Gral. Miguel Henríquez Guzmán, amigo y colaborador cercano del Gral. Lázaro Cárdenas, mediante la Federación de Partidos del Pueblo Mexicano (FPPM): “El henriquismo me apasiona y los artículos de Piñó Sandoval, las caricaturas de Arias Bernal, los poemas satíricos de Renato Leduc me señalan otras rutas, que me absorben al contrastarlas con la invencible y muy nuestra del PRI”[6]. En ese mismo año, mientras leía un folleto leninista, un profesor de Historia lo invitó a ingresar al club Luis Carlos Prestes “De inmediato, me compro tres escuditos de la URSS y muchos folletos; recibo mi primera encomienda política: participar en una brigada que consiga firmas para la paz”[7]. En julio de 1952, después de un fraude electoral, el Gral. Henríquez pierde ante el secretario de gobernación del ex presidente Alemán, el veracruzano Adolfo Ruiz Cortines, “La derrota y la represión de julio de 1952 representan mi ingreso al escepticismo y el desencanto”[8]. Así que de manera temprana, Monsiváis adquiere una conciencia política. Ese joven, bien informado, no sólo sigue el movimiento político sino que además participa activamente, convirtiéndose en un observador participante.

El Sabio Monsiváis, como años más tarde apareciera en la historieta Chanoc y gracias a una tarea escolar, se estrena a los 16 años como cronista de una reunión política en la Plaza de Santo Domingo, a la que asistieron Frida Kahlo, Diego Rivera, Carlos Pellicer y Juan O’Gorman. Ese mismo año participa como activista en el Comité Universitario de Solidaridad con Guatemala recolectando firmas de protesta y distribuyendo volantes[9].

Tres años después, escribe el cuento Fino Acero de niebla, del cual su amigo Sergio Pitol dice “Su lenguaje era popular, pero muy estilizado; y la construcción, eminentemente elusiva. Exigía al lector un esfuerzo para más o menos orientarse. La narrativa escrita por mis contemporáneos, aun los más innovadores, resultaba más bien próxima a los cánones decimonónicos al lado de aquel fino acero”[10]. Sobre la misma obra, el poeta José Emilio Pacheco comenta:

Es tal vez el primer cuento en que aparece la delincuencia juvenil de la época y la neohabla mexicana de entonces. Es como un leve presagio de la Onda. Si la niebla estaba en nuestra prosa infantil que nadie corregía, la finura y el acero se hallaban en el oído de Monsiváis para recoger y transformar lo que se escuchaba en las calles[11].

Monsiváis dio voz a la clase media emergente, a los de abajo y a los olvidados de Buñuel. Lo hace porque es uno de ellos, marginado por la ausencia de un padre y una religión distinta. Ello forja en él un punto de vista distinto, politizado y con visión de espectador y de afectado al mismo tiempo.

Para él, 1959 se prodigó en enseñanzas “Fue un año intenso, con Demetrio Vallejo dirigiendo la huelga de ferrocarriles, con Othón Salazar insistiendo en el Movimiento Revolucionario del Magisterio. Para mí la política oposicionista se convirtió en obsesión, sentido vital, perspectiva única”[12], “Yo pertenecía al Cesar Vallejo, un grupo de Filosofía, y la idea de vivir defendiendo posiciones abiertamente minoritarias me complacía muchísimo más que pedir una inmovilidad de tarifas”[13].

Paralela a su politización, la literatura es una constante en su vida, empieza a leer autores (algunos por influencia de Sergio Pitol) como Borges, Alfonso Reyes, Salvador Novo, Hemingway, E.M. Forster. Ya a sus 28 años escribe su precoz autobiografía, en ella habla de sus influencias literarias, el Regiomontano universal Alfonso Reyes y Salvador Novo:

Reyes me deslumbra al proponer una cultura mexicana donde la etiqueta resultase lo de menos; donde el tiempo perdido de una continua tarea de expropiación cultural. Por Novo entiendo que el español no es nada más el idioma que los académicos han registrado a su nombre, sino algo vivo, útil, que me pertenece. Por Novo aprendí que el sentido del humor no difamaba la esencia nacional ni mortificaba excesivamente a la Rotonda de los Hombres Ilustres; en Novo he estudiado la ironía y la sátira y la sabiduría literaria y si no he aprendido nada, don’t blame him[14].

Ellos influencian su estilo, en 1966 el fragmento de una carta dirigida a su entrañable amiga Elena Poniatowska, dice: “Novo es la posibilidad de la ironía, de la sátira, del buen humor, de la inteligencia, del periodismo culto, del malabarismo perfecto. Novo es el mejor periodista de México”[15]. Emmanuel Carballo predice que “Monsiváis reemplazará a Novo como cronista de la Ciudad de México”[16].

Novo es quien lo incita a la crónica, ese género literario (no-ficción) subterráneo, y que actualmente se empieza a desdibujar por la velocidad y la mala calidad de las notas periodísticas en la Era de la Información. Esto ha generado que las nuevas generaciones desvaloricen el contenido, forma narrativa, y el aporte intelectual de la crónica.

Es en los años 60 del siglo XX cuando comienza el llamado Nuevo Periodismo, ese género borroso que mezcla etnografía y reportaje de investigación, así como la aplicación de recursos y técnicas de la literatura, y que provoca e influye a un Monsiváis que adopta el género fácilmente.

La crónica, entendida como un género cuya sustancia es el hecho real literaturizado de manera cronológica por un testigo, es un género que Monsiváis ejerce con autoridad y magnificencia, y del que se sirve para dar fe de sucesos culturales, sociales, políticos y naturales, como el misticismo del Niño Fidencio, el terremoto de 1985 o la memorable marcha del silencio en 1968. A su mano debe México esas fotografías literarias que llevan como germen su historia.

El Estado introduce su “cultura nacional u oficial” y la transmite mediante los medios de comunicación y sus intelectuales. En ese periodo de Unidad Nacional Monsiváis descubre las fracturas de ese modelo, revela a través de la cultura popular y sus subgéneros un análisis de los sucesos, su comportamiento y aquellos agentes externos que controlan la sociedad.

De acuerdo a definiciones implícitas… el Estado, a lo largo de las últimas décadas, emplea los términos Cultura nacional e Identidad, a modo de bloques irrefutables, autohomenajes que nunca es preciso detallar… Cultura popular es, según quien la emplee, el equivalente de lo indígena o lo campesino, el sinónimo de formas de resistencia autocapitalista o el equivalente mecánico de industria cultural. El término acaba unificando caprichosamente, variedades étnicas regionales, de clase, para inscribirse en un lenguaje político[17].

Es así como desde una visión de cultura popular en resistencia a la cultura oficial, dominante o hegemónica. Monsiváis plantea desde una posición dialéctica, liberal de izquierda, que alienta a la ciudadanía y sociedad civil a utilizar su capital cultural como salida desde lo histórico. “Ha insistido en el poder de democratización y humanización del la cultura “baja” para desinflar la silusiones de grandesa de la alta cultura”[18].

Ese mítico-cósmico 68 profundiza en él y en la crónica, rompe con el status quo y llega cristalizado en un movimiento social. La crónica a partir del movimiento estudiantil, fue una necesidad colectiva, una posibilidad de saber la verdad. Linda Egan, en su libro Carlos Monsiváis, explica que “la recreación imaginativa que hace la crónica de esos hitos públicos atrae a una sociedad que anhela colectivamente certidumbres concretas y realizables en medio de una coyuntura cuando las verdades recibidas y los modos de relacionarse están tambaleándose o reduciéndose a un punto blanco en la pantalla”[19]. Es por eso que los cronistas han sido y deben ser la voz de los sucesos, la narración y explicación de la transformación social de lo histórico, lo crucial.
Así surge la crónica “neocolonial” de 1968, la cual explica la académica Linda Egan como

Los cabos trenzados de imaginación y realidad en esta manifestación más reciente de la crónica abarcan un doble propósito indivisible: uno filosófico y crítico, el otro artístico y emotivo. Sus metas memorables, políticas y culturales no se pueden perseguir efectivamente sin la flexibilidad del discurso figurativo y, en el contexto de un género-verdad declarado, esa fuerza combinatoria se dilapida nada menos que en el poder de la realidad[20].

Asalta los espacios culturales, utiliza su pluma como megáfono de realidades, necesitadas de ser analizadas y socializadas, que gritan por la réplica. Esas realidades fueron el compromiso de un escritor del pueblo.

Monsiváis quiere que sus lectores capten una acepción más amplia de los problemas que la que tenían los propios manifestantes[21].

De esta forma la crónica transgrede la cultura oficial, es una forma de resistencia política, en el contexto actual de crisis económicas y sociales, surge la necesidad del testigo, utilizar un género literario para la comprensión del hecho real, siendo la sociedad el sujeto.

Al reconocer a la cultura popular como ámbito legítimo para criticar a la cultura política dominante, el cronista promueve un cambio de signo para todo aquello que se encuentra en el margen[22].

Es necesario que la academia y las ciencias sociales arraiguen la crónica como herramienta de análisis: fotografía en movimiento de un hecho a través de un participante. Como historia no oficial o replica de alguna de las partes.

Siete décadas han pasado desde la utopía cardenista, ahora las tierras son despojadas, no existe un enfoque educativo, se da menos a la educación pública y a las universidades, se rompen o fraccionan las relaciones diplomáticas de la nación. En este periodo la utopía no cabe, los discursos políticos dejaron de referirse a un futuro prometedor y abundante, ahora lo hacen mencionando las fórmulas para salir de las crisis y la inseguridad, de la guerra contra el narco.

Ante ese escenario la crónica cumple un papel fundamental: divulgar aquella información que los medios oficiales callan. Transgrede como forma de participación ciudadana, navega en la oleada de las Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación. La crónica narra el suceso con una voz diferente, a veces ronca y a veces suave, pero sin duda es el lenguaje del pueblo.







[1]Vega. P. cita a Monsiváis C. en: Vega. P. ed. (2008) La autobiografía que Monsiváis quisiera sepultar. Emeequis [Internet] 5 de mayo. (118) p. 42. Disponible en: < http://www.mx.com.mx/xml/pdf/118/40.pdf>. [Acceso el 1 de julio de 2010].
[2] Egan. L. cita a Monsiváis. C. (1966) en: Egan, L. (2004). Carlos Monsiváis. 1era Edición (al español). México D.F. FCE. p. 47.
[3] Villamil J. Ed. (2010) María Monsiváis. [Internet] 28 de junio. México D.F. Disponible en: <http://jenarovillamil.wordpress.com/2010/06/28/maria-monsivais/>. [Acceso el 1 de julio de 2010].
[4] Hernández Díaz, J. (2010). Carlos Monsiváis. La Jornada de Michoacán. [Internet] 23 de junio. Disponible en: < http://www.lajornadamichoacan.com.mx/2010/06/23/index.php?section=politica&article=008a1pol>. [Fecha de acceso: 2 de julio de 2010].
[5] Pacheco, J.E. (2008). La iniciación de Monsiváis. (Entrevista a JEP). Nexos. [Internet] Mayo. Disponible en: <http://redaccion.nexos.com.mx/?p=1708>. [Acceso: 1 de julio de 2010].
[6] Vega. P. cita a Monsiváis C. op. cit., p.43.
[7] Idem.
[8] Idem.
[9] Pitol, S. (1996) “Con Monsiváis, el joven”. El arte de la fuga. 1era Ed. México, D, F. Ed. Era. p. 30.
[10] Idem.
[11] Pacheco, J.E. op. cit.
[12] Vega. P. cita a Monsiváis C. op. cit., p.44.
[13] Idem.
[14] Vega. P. cita a Monsiváis C. op. cit., p.48.
[15] Poniatowska. E. op. cit.
[16] Egan. L. cita a Carballo E. (1966) en: op. cit. p.30.
[17] Egan. L. cita a Monsiváis (1981) en: op. cit. p.93.
[18] Egan, L.op. op. cit. p.138
[19] Ibid. p.155.
[20] Ibid. p. 156
[21] Ibid. p. 227.
[22] Salazar, J. (2005) La crónica: Una estética de la transgresión. Razón y Palabra. [Internet] Octubre-Noviembre. Disponible en: http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n47/jsalazar.html. [Acceso el 14 de agosto de 2010].

21 de diciembre de 2010

El Salinato: La dinastía Política.


El siguiente trabajo intentará explicar la construcción del Salinato, periodo de influencia, mando y control de un personaje en la alta esfera de la clase política mexicana, a razón de una red de grupos emergentes beneficiados por las reformas impulsadas en su sexenio.

Dicho artículo no se sostiene mediante la percepción o estereotipo de una imagen . El Salinato se ha construido intencionalmente, por razón de una red de intereses, puestos, personajes en la vida pública y privada de nuestro país; es una dinastía política.

El cuatro de octubre de 1987 Salinas es destapado como candidato del PRI a la presidencia de México. Entorno a uno de los momentos más críticos dentro de su partido, debido a las fuertes críticas, debates internos y externos referentes a los procesos de selección del candidato, es decir, el dedazo. Esto desembocó en la salida, de las filas del PRI, de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y de Porfirio Muñoz Ledo entre otros.

Su formación tecnócrata, y proveniente de la Secretaría de Programación y Presupuesto en el sexenio de Miguel de la Madrid Hurtado lo posicionaron como el perfil “adecuado” para ser el candidato presidencial. El país sumergido en una tremenda crisis, cansado de la ignorancia de los presidente en temas económicos, gritaba un cambio de rumbo, y fue un economista con estudios en el extranjero quien mantendría el programa neoliberal, eso fue lo que presentó el gobierno como propuesta. Así mismo un cambio generacional.

Las elecciones del seis de julio de 1988 son recordadas por los mexicanos como el día que se cayó el sistema, debido a las condiciones climatológicas, un documentado fraude electoral le arrancó la victoria a Cuauhtémoc Cárdenas, candidato del Frente Democrático Nacional. Las evidencias del fraude eran ridículamente obvias, el gobierno no estaba preparado para perder, el pueblo mexicano ya no confiaba en el PRI.

A diferencia de mandatos presidenciales anteriores, Salinas no sólo llega con bajos índices de legitimidad, llega sin haber ganado. Es ilegítimo por naturaleza, lo es al negociar la presidencia el 27 de agosto de 1988 en acuerdo con el PAN, impulsado por los panistas Carlos Castillo Peraza, Diego Fernández de Cevallos y Luis Felipe Bravo Mena[1]. Ellos a cambio, acuerdan puntos en la agenda presidencial en lo económico, político y religioso.

Su sexenio necesitaba reformas en todas sus acepciones, la legitimidad sólo él la podía generar, la economía mexicana tenía que florecer, lo político tomaba mayor importancia y era necesario cambios en el sistema electoral y negociaciones en distintos estados.

Salinas tenía que justificar su permanencia en el gobierno. Su gabinete es formado por tecnócratas, mostrando así que el corazón del proyecto es el económico. Con una campaña dominante en los medios, y al más estilo hollywoodense detiene al líder del Sindicato Petrolero Joaquín Hernández Galicia, mejor conocido como La Quina, quien abiertamente había apoyado a Cuauhtémoc Cárdenas y ventilado el suceso en el que Carlos Salinas de Gortari asesina a su empleada domestica con un rifle[2].

También crea el programa Solidaridad, sostenido por la trillada frase de justicia social, en el marco de su experimento: liberalismo social, mezcla rara entre ideología revolucionaria y políticas neoliberales. Se reforman los artículos 3, 27 y 130 constitucionales, el primero y el último beneficia la relación Estado-Clero, es así como regulariza el estatuto jurídico de la Iglesia, mientras que el 27 termina con la Reforma Agraria, para privatizar el ejido y poner en el mercado la tierra. Para algunos especialistas, privatizar el ejido en tiempo de crisis es un atentado, pues será lo único que vendan aquellos que sólo eso tienen y los compradores se convertirán en grandes latifundistas.

Eso no era todo, también desplaza de la dirigencia nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) a Carlos Jonguitud Barrios, para colocar a una partidaria suya, la maestra Elba Esther Gordillo Morales.

En lo económico se adelgaza el Estado, la política económica neoclásica se hace notar al privatizar masivamente una gran cantidad de empresas públicas. Además acuerda la incursión del Tratado de Libre Comercio (TLCAN) con Estados Unidos de América y Canadá.

Había logrado un fuerte poder, la mancha indeleble del fraude quería ser borrada de cualquier manera, el presidencialismo seguía dominando a la clase política, es así como uno de los promotores del panismo, Diego Fernández de Cevallos, promovió la quema de las boletas electorales para que Salinas de Gortari fuera reconocido como presidente y no como espurio en la historia, Cevallos argumentó lo siguiente “cuando tenía significado jurídico, político y moral, Acción Nacional exigió que se abrieran los paquetes electorales […] Han pasado tres años y después de tres años, esos paquetes nada representan y nada significan […] la bancada panista acepta que se destruyan esos míticos documentos”[3].

Lo anterior es un severo golpe a la democracia, al sentir ciudadano, a la historiografía mexicana, es una irresponsabilidad politica. La evidencia medular del fraude electoral fue eliminada gracias al apoyo de una red de complicidad. Salinas se encontraba en la cúspide, tanto que en la escena política personajes como Fidel Velázquez promovieron su reelección.

La muerte del Cardenal Posadas Ocampo el 24 de mayo de 1993 sacudió a la sociedad mexicana, un inusual asesinato en Guadalajara mostraba las turbias aguas dentro del sistema político.

El último año de Salinas se convertirá en un 1994 emblemático para la historia mexicana. El primero de enero entra en vigor el TLC, ese mismo día se levanta en armas el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) declarándole la guerra al Ejercito Federal y demostrando la brutal marginación en las comunidades indígenas, exhibiendo las políticas neoliberales como promotoras de pobreza y desigualdad, además de criticar el antidemocrático sistema político. Salinas descalifica y califica el movimiento zapatista, argumentando que: “Este no es un alzamiento indígena, sino la acción de un grupo violento, armado en contra de la tranquilidad las comunidades, la paz pública y las instituciones de gobierno”[4]. Negando la realidad mexicana, esa que no cabe en su discurso de incursionar a nuestra economía a la de primer mundo.

El 23 de marzo de 1994 el ya destapado candidato oficial y abanderado del Liberalismo Social, Luis Donaldo Colosio fue asesinado. El clima político irritaba, la sospecha del complot y del asesino en casa se fortalecía, la hipótesis del asesino solitario se desbarrancó a la misma velocidad que la aparente estabilidad política.

El suceso provocó la rápida acción de Salinas y destapa a otro tecnócrata, el economista Ernesto Zedillo Ponce de León, convirtiéndose en el candidato oficial. Las elecciones del 21 de agosto se llevaron a cabo en un ambiente político tenso, el candidato oficial gana las elecciones, aparentemente su triunfo fue legítimo, pero la contienda fue desigual, atestando los medios de comunicación oficiales y no oficiales con propaganda a favor de Zedillo.

El año seguía su curso, al igual que las muertes, el 28 de septiembre es asesinado el entonces Secretario General del PRI y ex cuñado de Salinas de Gortari, José Francisco Ruiz Massieu. Su muerte tampoco fue esclarecida.

Estos sucesos desestabilizaron la economía mexicana “Durante enero de 1994 entraron al país más de 10 000 millones de dólares. Tres meses después, en abril, se verificó una importante salida de capitales: 10 000 millones de dólares. El asesinato de Colosio… provocó que saliera la mayor parte de esa cantidad”[5]. En diciembre de 1994, durante el primer mes de gobierno de Zedillo “se registró una intensa y cuantiosa fuga de capitales (el capital privado mexicano –poco solidario- se resistía a colaborar con el gobierno), lo que provocó una brusca variación del tipo de cambio, fuertes incrementos en la tasa de interés, se dispararon los precios y que el PIB cayera más de 6% en 1995”[6].

Con la falsa idea de acceder a las economías de primer mundo y como uno de los gobiernos más corruptos de México, terminó el sexenio del hombre que “deseaba ser recordado como el presidente más grande que México jamás hubiera tenido”[7]. Años después, siendo un suceso histórico, su antecesor Miguel de la Madrid lo acusó de robarse la partida secreta y de los vínculos de su hermano Raúl con el narcotráfico[8].

Salinas tenía que decidir como cuál presidente quería ser recordado, su llegada a la presidencia a los 39 años le permitía juego político al terminar su sexenio, las opciones, Lázaro Cárdenas del Rio o Plutarco Elías Calles, decidió por el segundo y continuar con su proyecto.

El gobierno de Ernesto Zedillo continuó con las políticas neoliberales, pero terminó con la influencia política que Salinas intentaba transmitir, tal como ya lo había logrado con Colosio[9]. Años después el escritor Enrique Krauze y amigo de Colosio en una entrevista comenta: “Sobre todo yo atestiguaba el tremendo poder que tenía Salinas sobre él. Salinas pensaba que era manipulable, eso es seguro […] y hay elementos suficientes para pensar que él quería pastorear a toda una generación, quería ser una especie de Putin mexicano”[10].

El alto que le impuso Zedillo fue por “las consecuencias que éste desató al haber mantenido el peso sobrevaluado sin haber realizado el ajuste antes del cambio sexenal, y por el encarcelamiento de Raúl Salinas, cuyos excesos y corruptelas ayudaron a convertirlo en rehén”[11] esto orilló a Salinas a salir del país. En especifico por el encarcelamiento de su hermano Raúl Salinas de Gortari acusado de responsable intelectual de la muerte de Ruiz Massieu[12].

Salinas acusa a Zedillo de una envestida política, hace una breve huelga de hambre de menos de dos días antes de exiliarse. En ese momento los dos han violado las antiguas formas priistas, uno intenta permanecer en el poder para imponer una especie de Maximato y el otro incrimina e evidencia las corruptelas de su antecesor. Eso se entiende porque el viejo PRI, el invencible, se fracturó en 1987.

Las reformas promovidas en el sexenio de Salinas, los personajes que impulsó, sus complicidades y sus operadores siguieron en el desarrollo de la vida pública, política y privada. Lo elementos anteriores se construyeron en un escenario donde el presidencialismo estaba en decadencia, la transición política se había dado en distintos estados de la República y la adopción del cambio de régimen se exigía. Ante ese panorama Salinas le da continuidad y seguimientos a toda la red que se ha formado, pero desde el exilio.

A lo anterior, Cevallos en una entrevista comenta que Salinas “En todas partes y a todas horas está operando […] El señor nunca está ausente. Eso lo sabe todo el mundo político. Puede vivir en la Patagonia, pero está en relación directa con todo lo que está pasando en México. Creo que está cerca de Peña Nieto, de Beltrones, de Beatriz Paredes y de todos los priístas y con muchos otros factores de poder, incluyendo gente del PRD. Está impulsando un proyecto”[13].

De 1996 al 2000 Salinas no tiene ninguna intervención en los medios nacionales[14], su reputación ha caído, es calificado como el peor presidente de México[15]. El dos de julio de 2000 el PRI reconoce por primera vez su derrota por la presidencia de México y Zedillo entrega el poder a Vicente Fox Quesada.

Con la alternancia en el gobierno, sus apariciones públicas se vuelven más frecuentes, en el año de 2003 aparece en tres ocasiones[16] en eventos de relevancia de revista social. Un año después el martes siete de diciembre de 2004 es encontrado muerto por asfixia su hermano Enrique Salinas de Gortari[17].
En el año de 2005, sale su hermano Raúl de la cárcel y Salinas es fotografiado constantemente en esos años en reuniones públicas.

El periodo foxista aplastó la idea democrática, sin intenciones de aplicar las reformas necesarias, ni aspiración política al estilo Echeverrista o Salinista, Fox transitó en la presidencia para promover acuerdos económicos, también para desaforar y después intervenir en la elección presidencial de 2006[18] a favor del candidato que favorece los intereses de un grupo en el poder, y da continuación a las reformas neoliberales de los 80. En complicidad con su operador Diego Fernández de Cevallos, el empresario Carlos Ahumada, el presidente Vicente Fox, su Secretario de Gobernación Santiago Creel y el entonces Procurador General de la República Rafael Macedo de la Concha confabularon una serie de acciones orquestadas por salinas de Gortari[19] para derrumbar la candidatura del entonces Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador.

Ese grupo en el poder brota a partir del desplome del régimen priista, emergen nuevos poderes facticos, se reorganiza la estructura de poder, muchos son los beneficiados de las reformas Salinistas, figuras como Elba Esther Gordillo que consolida un gigantesco cacicazgo en el SNTE, la influencia de Diego Fernández, la candidatura de Enrique Peña Nieto[20], la imposición de Gómez Mont en la Secretaría de Gobernación[21], el Senador Manlio Fabio Beltrones[22] son sólo algunos nombres de personajes allegados al Salinato.

En la misma línea, considero importante mostrar un fragmento de la última carta presentada por los secuestradores de Diego Fernández, referente a Salinas: “En la figura de Carlos Salinas de Gortari se identifica más claramente el inicio de esta etapa destructiva, cruzando varios intereses y procesos; es un actor principal y es miembro de los círculos más restringidos del control de poder de ese entramado mafioso. Salinas impuso transformaciones (diseñadas desde la cúspide del poder capitalista) en sintonía con Estados Unidos, que no ha abandonado su histórica política intervencionista, apoyado por la élite empresarial y política mexicana de su partido (PRI) y algunos importantes aliados políticos; ha permanecido tras bambalinas desde que dejó la presidencia. De sus más preciados aliados podemos señalar como principal cómplice a un miembro destacado del partido de la oposición leal (PAN), Diego Fernández de Cevallos Ramos, un cacique panista inmensamente rico gracias a su triple carácter de funcionario del estado, empresario y abogado de demandas en contra del erario público”[23].

La anterior carta refuerza los argumentos que he venido planteando para exhibir el Salinato.

Continuando con la narración histórica, es importante señalar que el gobierno de Felipe Calderón, a diferencia de Salinas, no negoció después del fraude con algunos grupos de poder, sino antes, Calderón representa los intereses del grupo que Salinas construyó o/y que emergieron gracias a las reformas de su sexenio, su nulo liderazgo no le ha permitido promover un proyecto, aunque eso, en los hechos, no ha sido una intención; los poderes que lo llevaron a los pinos quieren un administrador servil. Calderón ha claudicado ante el PRI, ante Elba Esther, ante los empresarios, ante los medios de comunicación, ante el narcotráfico, los hilos que los sostienen son muchos, los titiriteros son unos cuantos, amigos entre ellos y dirigidos por Salinas.

La promoción por medio de las televisoras a un candidato impulsado por Salinas apoyan la idea del Salinato.

En ese contexto viene a promover su último libro: Democracia Republicana. Ni Estado ni mercado una alternativa ciudadana. Sosteniendo como tesis, argumentos tan absurdos como que el neoliberalismo empezó con su enemigo Zedillo, y que lo que México necesita a falta de eficacia en el Estado y el mercado es la participación ciudadana, la sociedad civil en acción. Me parece un argumento incongruente y sin sustancia ética utilizado por el personaje que aplastó en 1988 el sentir de la ciudadanía a la que ahora llama a despertar, incongruencia para el personaje que saqueó el país, que censuró cuanto quiso a la prensa y desapareció a la independiente, que promovió un brutal ataque contra indígenas zapatistas, dejó al país en la pobreza y orquestó un linchamiento mediático contra López Obrador. Ahora viene y promueve la participación de la ciudadanía que ha pisoteado, la propuesta viene impresa en papel, pero el tatuaje de presidente corrupto y uno de los peores sigue presente en la sociedad.

El Salinato está en su esplendor, pero todavía Salinas no logra su sueño, el posicionarse en la historia de bronce, con los “buenos”, y para que esto suceda necesita tiempo, continuar con sus libros apologéticos y que alguno de sus candidatos llegue a la presidencia.







[1] Anaya, M. (2009). “El pacto con el PAN”. 1988 El año que calló el sistema. 1era edición. México. Ed. Debolsillo. P. 98.
[2] De la Madrid, M. (2009). En Aristegui, C. (2009). “Miguel de la Madrid”. Transición. 1era edición. México. Ed Grijalbo. P.101.
[3] Aguayo, S. (2010) “El despegue con viraje del PAN” Vuelta en U. 1era edición. México. Ed. Taurus. P. 122.
[4] Idem. P. 127
[5] Tello C. Cita a Carlos Salinas de Gortari (2000) en: Tello, C.”El error de diciembre”. México 1920 -2006. México. Ed. UNAM. p. 648.
[6] Tello, C.”El error de diciembre”. México 1920 -2006. México. Ed. UNAM. p. 647.
[7] Aguayo, S. Op. cit. P. 126
[8] De la Madrid, M. (2009). En Aristegui, C. (2009). Op cit. P. 102.
[9] Krauze, E. (2009). En Aristegui, C. (2009). Op cit. P. 192-193.
[10] Ibídem.
[11] Rascón, M. (2005)”Salinas vs Zedillo” La Jornada [Internet] Martes 11 de octubre. Disponible en. http://www.jornada.unam.mx/2005/10/11/020a1pol.php. [Acceso el 19 de diciembre de 2010].
[12]Orgambides. F. (1995). « Detenido el hermano del ex presidente Carlos Salinas por el asesinato de Ruiz Massieu. El País. [Internet] 01 de marzo. Disponible en: http://www.elpais.com/articulo/internacional/SALINAS_DE_GORTARI/_CARLOS/COLOSIO/_LUIS_DONALDO/SALINAS_DE_GORTARI/_RAUL/MEXICO/PARTIDO_REVOLUCIONARIO_INSTITUCIONAL_/PRI/_/MEXICO/elpepiint/19950301elpepiint_12/Tes. [Acceso el 19 de diciembre de 2010].
[13] Fernández, D. (2009). En Aristegui, C. (2009). Op cit. P. 141.
[14] Por Agencias. (2009) “Carlos Salinas: Mr. Socialité; de villano a invitado de honor. Zócalo. [internet] 23 de marzo. Disponible en: http://www.zocalo.com.mx/seccion/articulo/carlos-salinas-mr.-socialite-devillano-a-invitado-de-honor. [Acceso el 19 de diciembre de 2010].
[15] Piekarewics, M. Reyes, F. (2000) “Presidentes” México Diccionario de Opinión Pública. México. Ed. UNAM- Grijalbo. P. 166.
[16] Por Agencias. (2009). Op. cit.
[17] Davila, I.(2004) “Hallan muerto por asfixia a Enrique Salinas de Gortari; llevaba horas desaparecido” La Jornada. [Internet] Martes 7 de diciembre. Disponible en: (http://www.jornada.unam.mx/2004/12/07/017n4pol.php. [Acceso el 19 de diciembre de 2010].
[18] Redacción. (2010) “Sí cargué los dados contra López Obrador en 2006”. Milenio. [Internet] Jueves 2 de diciembre. Disponible en: http://www.milenio.com/node/591430. [Acceso el 19 de diciembre de 2010].
[19] Redacción. (2010) cita a Castro F. (2010) en: Redacción. (2010) “Confirma Castro plan de Salinas, Diego y Fox para hundir a Almo”. Proceso. [Internet] 13 de agosto. Disponible en: http://www.proceso.com.mx/rv/modHome/detalleExclusiva/82332. [Acceso el 19 de diciembre de 2010].
[20]Navarrete, C. (2010). Entrevistado por Carmen Aristegui. “Carlos Salinas le pide hablar con Peña Nieto”. [Internet] 8 de Marzo. Disponible en: http://www.youtube.com/watch?v=sCwEeAnq5IY. [Acceso el 19 de diciembre de 2010].
[21] Delgado, A (2010)” Gómez Mont turbias relaciones” Proceso. [Internet] 10 de noviembre. Disponible e: http://www.proceso.com.mx/rv/modHome/pdfExclusiva/63775. [Acceso el 19 de diciembre de 2010].
[22]Redacción (2006) “El heredero del Don” Reporte Índigo. [Internet] 28 de julio. Disponible en: http://www.indigomedia.com/docs/Indigonews14.pdf. [Acceso el 19 de diciembre de 2010].

[23] Ex misterioso desaparecedores. (2010) En Redaccion Milenio.(2010) “Anuncian por correo electrónico próxima liberación de Diego” Milenio. [Internet] Sábado 19 de diciembre. Disponible en: http://www.milenio.com/node/603690. [Acceso el 19 de diciembre de 2010].

16 de mayo de 2010

Sociedad de Estudios Psíquicos de San Pedro

Sesión espiritista. Casa del Médium Gaspar Rodríguez Cabrera.

A los jóvenes de México:

Esa frase se convirtió en uno de los ideales más puros de la Revolución, un siglo después, sigue despertando a todo aquel que considere inadmisible la perpetuidad de una persona en el poder, de una constante de regímenes ausentes de democracia; convirtiéndose así el “Sufragio efectivo, no reelección”, en un ideal democrático, del cual siempre fui y sigo siendo un soldado.

Es por ello que repruebo a todo aquel gobernante que se haga llamar demócrata y sin embargo haya llegado al poder gracias a la imposición de los intereses particulares, los de unos cuantos; para así, agradecer con favores y decisiones de jefe de Estado, pues esos intereses estarán al pendiente de ser respetados y ser sobrepuestos a las verdaderas necesidades del país, las más urgentes: la desigualdad y la pobreza.

Esos mezquinos caminan con banderas que promueven la participación política ciudadana, para que así, quien desee, pueda hacer uso de sus derechos políticos y electorales, que la Constitución le ha permitido.

Lamentablemente en México no es así. Acaso en el contexto actual, con una candidatura independiente o ciudadana o sin haber estado en algún partido político, ¿puede un ciudadano mexicano ser candidato a la Presidencia de la República? Por supuesto que NO. La ley, su ley no lo permite.

Después de siglos el primer gobernante propone dentro de sus reformas la candidatura ciudadana, pero esa propuesta aparenta ser más de lo que es. No se confundan; las candidaturas independientes o ciudadanas, no son la columna de la democracia, es una pequeña parte del todo.

La democracia no es ir un día a votar de manera libre y secreta, no es el poder de elegir a quien queramos que nos represente; donde la clase política te plantea una terna de bribones (unos más que otros), no hay más, únicamente puedes elegir entre ellos y aun así, esa mezquindad es capaz de no respetar y violar la decisión de quienes votaron e imponerles quien ellos quieren. Al final es una simulación.

Es insuficiente proponer candidaturas independientes y olvidar el plebiscito, referéndum y la revocación de mandato en sus reformas. No escuchen el canto de las sirenas.

Es vital en una democracia fomentar la participación ciudadana, escuchar lo que la sociedad dice, piensa, quiere, propone; es parte de la solución que ustedes conozcan las grandes problemáticas de la nación y que incidan en las decisiones, pues el país es suyo.

Es por eso que no podemos decir que vivimos en una democracia y a la vez contar con una desproporcionada brecha entre la clase política y la ciudadanía. En la que los primeros, son los que toman las decisiones en función de los intereses que los llevaros a ocupar esos cargos, y los segundos fungen como observadores.
En la democracia hay participación de todos los sectores, libertades, consenso, diálogo, cohesión, justicia.

De esa manera en México lo que la clase política llama democracia, no lo es, y eso es muy delicado; ya que la sociedad no está conforme, aborrecen a sus gobernantes, evidencian fraudes, robos, escándalos de sus representantes y terminan relacionando esas acciones ese comportamiento denigrante con la democracia.

Es urgente la comunicación entre ustedes, la unión, el humanismo y sobre todo la verdadera información, para que no llegue el momento en que la sociedad aborrezca la democracia y extrañe regímenes autoritarios, vicios que han permeado hasta la medula de nuestra sociedad, usando de camuflaje las banderas democráticas.

Por eso les hablo a ustedes, a los jóvenes que aun no nacían o eran demasiado pequeños cuando aquella generación de caudillos traicionaron al pueblo y se cristalizaron en la dictadura perfecta que gobernaba este país. Ustedes los que ahora son más y mañana serán los mismos que siempre han construido un México devastado; la historia parece repetirse, pero lo que realmente se repite son los errores, la falta de visión de coherencia y de honestidad de los gobernantes.

Los exhorto a estudiar la historia de su patria y de otros países con gran provecho, porque así podrán sacar deducciones más exactas, en el momento que se requiera su participación.

Se encuentran en condiciones excepcionales, están llamados a prestar importantísimos servicios a la patria.

Por eso les digo, que utilicen sus elementos, sus herramientas para esa transformación que les corresponde hacer, volteen atrás sólo para recordar la historia, pero no la repitan.

No puedo decir cuáles son sus herramientas, pero tienen acceso a ellas, utilicen sus tecnologías, su ciencia, todo el conocimiento es bienvenido.

Hace un siglo yo y otros hombres ejemplares, nos encontrábamos en condiciones parecidas a las suyas, una gran responsabilidad tuvimos que enfrentar con aciertos y errores, intentamos dejar un país democrático, en mi periodo como presidente lo logré, fueron las elecciones más limpias, me llamaron el apóstol de la democracia, la libertad de prensa se respetó para todos, aprendimos a utilizar nuestras herramientas y lo que hicimos fue pensando en ustedes.

Francisco Ignacio Madero González.

San Pedro de las Colonias Chihuahua, México. 14 de Mayo de 2010

6 de marzo de 2010

Nada altera el desastre*


México... país aturdido de promesas y decepciones, con un corazón muy grande, profunda nobleza; es el ombligo de la luna.

Cuenta la historia que en los primeros meses del año muchos mexicanos estaban esperanzados a que ocurriera un cambio, otros deseaban que todo permaneciera igual, mientras los últimos esperaban algún día dejar de esperar.

Los últimos eran los más cansados, llevaban más de 500 años de marginación, ellos no esperaban un cambio formal, sino un cambio tan profundo que pareciese un sueño y al despertar olvidar aquel día, en donde por vez primera, vieron montañas que se movían sobre el mar.

Su esperanza recaía en ellos, en sus recuerdos, sus leyendas, en ver reflejado su pasado en ese presente lejano y tan ajeno que llaman México.

Los esperanzados a que nada cambiara siempre fueron la mayoría, los más apáticos; muy pocas veces reflejaban decisión en su semblante, eran los que permitían directa e indirectamente el mismo rumbo, ellos aparentaban cansancio, hastío hacia los gobernantes, pero al final y sin darse cuenta terminaban cada seis años rendidos a otros pies.

Los que esperaban un cambio inmediato eran los que menos habían esperado y por eso muchos eran jóvenes. Otros jóvenes y también adultos esperaban ese cambio, a través, de un proceso cíclico, ellos veían con mayor rapidez un cambio, es decir, era cuestión de sentarse a esperar.

Los tres grupos tenían en común una cosa, y era la incertidumbre de que en verdad ocurriera ese proceso de cambio, transformación o evolución.

Los que no querían el cambio, lo aparentaban muy bien, en el fondo ellos deseaban esa transformación, pero no estaban dispuestos a esperanzarse, es decir, algunos de ellos también fueron del grupo que siempre han esperado; pero mediante un proceso coercitivo se fueron transformando en lo que ahora son. Comentaban que si algún día tendría que llegar ese cambio, éste ya se había tardado mucho.

Decían que no podían esperar más, y en muchos se escuchaba un tono conformista, tan legítimo que quien lo contradijera, en especial los más jóvenes, podrían ser tachados de ilusos, así que nadie sabía que decir.

Los jóvenes y adultos que esperaban un cambio rápido, sustentaban lo que decían mediante una repetición histórica, siendo los más avispados quienes trasladaban esas fechas a los acontecimientos actuales, de esa manera construían escenarios muy adversos o tan favorables que muy difícilmente se podían creer.

No todos los jóvenes creían en cambios inusitados, también estaban quienes veían una responsabilidad en su actuar, sus decisiones y sus acciones para llegar a ese cambio.
No tanto por sentir que sólo ellos podían lograrlo, sino por la fuerza que en los jóvenes existe, además de su intrínseca pasión por querer vivir.

Estos tres grupos de mexicanos no eran rígidos, si bien había un esquema marcado, también se podían encontrar jóvenes que no esperaban cambios, jóvenes ajenos a “México” o cualquier conjugación dentro de los tres grupos. Aún así, perfectamente se diferenciaban unos de otros.

Los que gobernaban, hablaban de reformas por y para ellos, de exaltación de ciertas partes de la historia para conmemorar los aniversarios, esto era, la promoción de los momentos de aparente construcción y estabilidad nacional. Se apoyaban de la mayoría de los mexicanos, sabiendo que para muchos, la historia nacional es una asignatura escolar más y no el progreso de la conciencia a la libertad, como dice Hegel.

Los meses fueron transcurriendo sin el cambio esperado, muchos lo comparaban con una sequía, la lluvia era la esperanza. Los que habían esperado desde hace siglos en la cola de la historia, veían en cada mes, en cada año que transcurría, sólo un segundo, después de tanto tiempo, unos meses se convertían en un parpadeo.

Los jóvenes empezaban a desesperarse, los que querían actuar no sabían de qué forma, unos esperaban cualquier coyuntura, otros que alguien llegara y también estaban los que no sabían por dónde empezar.

En esos meses, estaban optimistas los del grupo que no quieren un cambio, a ellos les agradaba decir que no pasaría nada, cada día era un día más de razón.

Constantemente faltaba la comida en ese país, las pocas energías se quemaban en buscar más comida. A muchos les llegó el pesimismo, sin darse cuenta, habían cruzado al bando de los conformistas, haciendo ese grupo cada vez más grande. Los que hablaban de la historia cíclica, empezaron a olvidar el año en el que estaban, muchos se marchaban a buscar esperanza en otro país.

Todo ese ímpetu de principio de año se convirtió en otra desilusión, era hora de bajar la cabeza y olvidar lo que pudo haber sido.

Algunos jóvenes quisieron participar mediante el activismo en las calles, llegando a diversos sectores de manera directa, también estuvieron los que intervinieron dentro de la política, había quienes usaron nuevas tecnologías para cortar distancias y organizarse.

Sin embargo, no sucedió ese cambio tan esperado. Se conmemoraron dos aniversarios en la historia de México, provocando un incremento en los precios de las artesanías, fotos históricas, tequila y el pulque. En las universidades hubo mayor demanda en las carreras socio-históricas, así como Francisco, Emiliano, Venustiano e Ignacio fueron nombres que se utilizaron constantemente en las filas del registro civil.

Al término del año, aislados conflictos sociales fueron confundidos por el Estado, diciendo que eran una deformación de los cárteles de México.

Por otro lado, llenaron las pantallas y los medios, de información cotidiana. El año terminó y al final se recordó que algo tuvo que pasar. El año se fue con lo que no llegó.

Hoy me encuentro escribiendo lo que pudiera ser. Como ésta, habrá muchas otras historias, diferentes grupos de mexicanos y escenarios muy distintos.

Los acontecimientos sin duda, serán experiencias originales; como fueran, las viviremos.

“Todo es presencia, todos los siglos son este presente”**




* De Los elementos de la noche (1958-1962).Nombre del poema: “Nada Altera el desastre”. José Emilio Pacheco.


**Del libro La estación violenta (1948-1957). Fragmento de: “Fuente”. Octavio Paz.





6 de enero de 2010

Raúl Padilla: El carisma del Licenciado


Este artículo no intenta ser una apología a Raúl Padilla y mucho menos una diatriba. A continuación pretendo demostrar que el liderazgo del Lic. Raúl Padilla López es un liderazgo de origen carismático.

Mi interés hacia la personalidad de Raúl Padilla López no es reciente, empezó hace varios años cuando entré a la Universidad de Guadalajara, siendo honesto, ese interés crece mientras conozco más la historia contemporánea de la Universidad de Guadalajara, historia en la que indiscutiblemente no se puede analizar sin su figura.

Nació en Guadalajara en 1954, realizó sus estudios en el Colegio Cervantes, en la Escuela Preparatoria para Trabajadores “Licenciado José Parres Arias” y en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guadalajara, obteniendo el grado de licenciado en Historia en 1977[1]

En 1975 el grupo[2] que manejaba la Universidad de Guadalajara sufrió un sacudimiento. Carlos Ramírez Ladewig, (el entonces líder) fue asesinado a balazos (oficialmente a manos de la guerrilla)[3], mientras circulaba en su automóvil Mercedes Benz en la ciudad de Guadalajara, por la avenida Niños Héroes.
Fue así como el grupo quedó a manos de Álvaro Ramírez Ladewig, el hermano de Carlos, quien apenas comenzaba a tener participación en los manejos del hermano.

El Mini-Sanedrín[4] llevó en 1977 a Raúl Padilla a la presidencia de la Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG), y en 1989 a la rectoría, "porque me pareció un joven con talento"[5].
Raúl Padilla tomó posesión como rector el primero de abril de 1989. En esa fecha empezaron sus diferencias con una parte del grupo.

Paralelamente se propició la formación, impulsada por Raúl, de otras organizaciones estudiantiles entre ellas la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) y de académicos, que mermaron el control que tenían los grupos tradicionales.

El proceso "democratizador" impulsado desde la rectoría fue bien recibido por los sectores de la universidad que siempre habían estado al margen de la política interna y que repudiaban el pistolerismo de la FEG. Las oposiciones internas, históricamente reprimidas, empezaron a crecer.

El nuevo grupo, en esencia el mismo, nada más que ahora comandado por Raúl Padilla, ya sin Álvaro Ramírez y el círculo cercano a Horacio García Pérez se fue afianzando y por fin, en octubre de 1991 se deshizo de la FEG. Hubo un periodo durante el cual la FEG y la FEU coexistieron y mantuvieron representantes ante el Consejo General Universitario.
Sin embargo, el 19 de octubre de 1991 se convocó a un referéndum con el objetivo de determinar "cuál era la organización mayoritaria". La FEU se quedó con los votos del estudiantado ante el Consejo. Fue el golpe más duro para la Federación de Estudiantes de Guadalajara.

La exposición de la dominación carismática la inicia Weber con una definición de carisma. Por carisma entiende Weber “la cualidad de una persona considerada como una cualidad extraordinaria"[6], por la que se considera que la persona que la posee está dotada de fuerzas o propiedades extraordinarias, no accesibles a cualquier persona, o que es una persona enviada por Dios o una persona modélica y que, por lo tanto, es un caudillo, guía o líder.

En este concepto de carisma, es totalmente indiferente cómo podría valorarse esa cualidad objetivamente, es decir, desde un punto de vista ético o estético o desde lo personal sea realmente considerada excepcional por los “seguidores” de la persona carismática.

En la dominación carismática, la creencia en la legitimidad del poder se basa precisamente en que la persona que lo ostenta tiene unas cualidades consideradas extraordinarias por sus “seguidores”. Quiere esto decir que en la legitimación propia de la autoridad carismática es decisivo cómo los seguidores valoren el carácter carismático de su líder.
En este sentido es determinante que el gobernante acredite sus cualidades a los ojos de sus seguidores, por lo que el portador del carisma tiene que suscitar permanentemente el reconocimiento por parte de sus seguidores para que su pretensión de poseer carisma sea verosímil y aceptada[7].

Se ha sostenido esa dominación carismática mediante el trabajo que ha realizado dentro de la Universidad de Guadalajara, en primera instancia con el plan de Desarrollo Institucional que ha generado, entre otras, las siguientes acciones: la creación de las Secretarías Auxiliar y Técnica de la Rectoría, las Direcciones Generales Académica, Administrativa y de Extensión Universitaria, así como de las Direcciones de Desarrollo Académico, de Enseñanza Media Superior, Escolar, de la Facultad de Estudios Políticos, Internacionales y de Gobierno, . Asimismo, el Consejo General Universitario aprobó las reformas al Reglamento General de la Ley Orgánica de la Universidad, artículos del 13 al 27 del Título Sexto, en materia de pago para los Comunicadores, sustento normativo de la primera fase del programa de homologación del personal académico; y del 30 al 64 del Título Octavo, en tratándose de la diversificación de procesos de titulación[8].

Con lo anterior es difícil deslegitimar ese liderazgo y por esas razones cimienta y fortalece su carisma, esas acciones extraordinarias tienen la dualidad de beneficiar a una comunidad.

Sin embargo, no debe llevar a pensar que esta necesidad de demostrar el carisma implique una dependencia del poder carismático, de la aprobación por parte de sus seguidores, con lo que el poder carismático sería un poder débil, “derivado”.

Tal como tipifica Weber, este tipo de dominación en el carisma genuino, es el reconocimiento un “deber” para la persona carismática; el reconocimiento del carisma no es la base de la legitimidad del poder carismático, sino la consecuencia de esas actividades extraordinarias. El líder carismático no busca la aceptación, sino que intenta convencer a los demás de su misión por las características excepcionales de la situación histórica, social o religiosa.[9]

Como vimos esas acciones que Raúl Padilla a logrado dentro de la Universidad, no son para que de esa forma busque una legitimación sino para demostrar que esos logros son consecuencia de esa personalidad extraordinaria y no asequible a cualquier otro.

Por lo que respecta al tipo de organización administrativa de una autoridad carismática, Max Weber contrasta sus características con las de la administración burocrática y la de la administración tradicional. La comunidad carismática es una comunidad basada en el sentimiento, en la que su aparato administrativo se caracteriza precisamente por la ausencia de cualificación profesional. Los miembros del aparato administrativo no son seleccionados por criterios estamentales ni por criterios familiares, sino por sus cualidades carismáticas.

A diferencia del sistema burocrático, en la administración de corte carismático no hay una “carrera” administrativa ni “ascensos”, sino sólo la voluntad del dirigente que elige a sus colaboradores según su inspiración y entendimiento a cualidades carismáticas del elegido. En la administración carismática no existe una delimitación de ámbitos de competencias ni tampoco concesiones de privilegios que permita una apropiación personal de los puestos.[10]

Esta voluntad del dirigente es clara dentro de la estructura de la Universidad, si bien es verdad que sí existe carrera y asensos dentro de la UdeG, es hasta cierto nivel, también es verdad que el líder carismático decide e impone los puestos clave dentro de la casa de estudios. Un ejemplo evidente es el periodo como Rector General de José Trinidad Padilla hermano de Raúl Padilla y Carlos Briseño, lacayo de Raúl, hasta el funesto episodio del año pasado; ese suceso, evidenció además el apoyo que Raúl tiene dentro y fuera de la Universidad, sus excelentes relaciones en los círculos de poder en la política mexicana.

La dominación carismática es irracional en el sentido de que no opera con reglas fijas. Se opone tanto a la dominación racional, especialmente la burocrática, como a la dominación tradicional, pues ambas son estructuras de poder estables, “ordinarias”, mientras que el carisma se caracteriza sobre todo por su carácter “extraordinario”.

El elemento que determina la efectividad del carisma es el reconocimiento de sus sometidos. Se trata de un sometimiento libre, nacido de la entrega a una revelación, al culto del héroe, a la confianza en un líder, y garantizado por alguna prueba, que originariamente era siempre un milagro. Pero este reconocimiento no es, en el carisma genuino, el fundamento de la legitimidad, sino que el reconocimiento es una obligación que tienen los sometidos de reconocer esa cualidad en virtud de sus pruebas. Desde un punto de vista psicológico este “reconocimiento” es una devoción totalmente personal, nacida del entusiasmo, de la esperanza o del desamparo.

Recordando los enfrentamientos que Raúl Padilla ha tenido con el gobierno estatal y recientemente con el fallecido ex rector Carlos Briseño, hemos visto que en todas esas batallas ha sido vencedor y estas son pruebas para los ojos de los dominados, pruebas de poder; Convertidas en reconocimiento y lealtad.

Lealtad porque estas pruebas que se han visto como ataques no a Raúl Padilla, sino a la Universidad de Guadalajara, y se puede entender que el líder ha sacado la casta por la Universidad.

Si faltan las pruebas del carisma de manera duradera, si el graciado con el carisma se muestra abandonado por su Dios o por sus poderes mágicos, o heroicos, si se le niega el éxito de manera duradera, y, sobre todo si su liderazgo no trae beneficios a sus seguidores ,es probable que su autoridad carismática desaparezca. Este es el genuino sentido carismático de la expresión “rey por la gracia de Dios”.

La dominación carismática pudiera ser la forma más rápida de dominación, pero también se puede convertir en la más efímera, y eso lo sabe Raúl, él no sólo necesita tener el mando (como una sombra) del grupo de poder, sino que ese mando se perciba dentro y fuera de la universidad, y cómo lograrlo, teniendo distintos cargos en los cueles demuestra su capacidad y éxito donde él se encuentre.

• Presidente de la Feria Internacional del Libro (FIL).
• Presidente del Fideicomiso del Centro Cultural Universitario.
• Presidente del Festival de Cine Mexicano.
• Presidente del Consejo Consultivo de Cultura de la UdeG .
• Presidente de Papirolas.
• Coordinador de la Cátedra Julio Cortázar.
• Presidente del Patronato del Teatro Diana.
• Presidente del Patronato de la Dirección de Producción Audiovisual.
• Presidente del Consejo de Administración del Corporativo de Empresas Universitarias.
• Presidente del Consejo Directivo de la Fundación UdeG.
• Profesor investigador titular C en el CUCSH.

Sería imposible que Raúl pudiera hacerse cargo de tiempo completo de por lo menos un tercio de los cargos anteriores. Las razones como hemos visto ya no son las de legitimar su dominación dentro de la Universidad, sino también la de los reconocimientos, ser recordado.

Pero no sólo es eso, también lo veo como una forma para que no exista una rutinización del carisma.

El hecho de tener presencia en muchos sectores de la Universidad y participaciones esporádicas, se convierte en dos cosas: el control total, y la renovación de su dominación carismática.

Considero que existe también una cuestión no sólo de control, también de reconocimiento, se percibe la necesidad de los elogios, de formar una reputación.
En su forma genuina la dominación carismática es de carácter específicamente extraordinario y fuera de lo cotidiano, representando una relación social rigurosamente personal, unida a la validez carismática de cualidades personales y a su corroboración. En el caso de que no sea puramente efímera sino que tome el carácter de una relación duradera, la dominación carismática que, por decirlo así, sólo existió en statu nascendi, tiene que variar esencialmente su carácter: se racionaliza (legaliza) o tradicionalisa o varias cosas en ambos aspectos.

Uno de los aspectos que han hecho que el tipo de dominación de Raúl padilla funcione, es que está dentro de una organización. Puesto que todas las organizaciones están regidas por una estructura de normas formales que son de carácter general, sin olvidar que ninguna organización funciona solamente en virtud de los procesos establecidos normativamente. Para realizar la norma se necesita la estructuración de voluntades a través de reglas informales.

Sumemos que las normas formales han sido instauradas por el grupo cercano al líder.
Actualmente veo muy difícil que haya una rutinización del carisma, porque la figura de Raúl Padilla no aparece constantemente en los medios, y únicamente lo hace para presentar acciones que indudablemente llamarán la atención, es decir, no hay un desgaste mediático.

Los sucesos acontecidos recientemente, como el suicidio del ex rector Carlos Briseño, el atentado contra su ex chofer y el asesinato del ex secretario particular; cimbro definitivamente los cimientos de la Universidad de Guadalajara, pero ésta no reblandecerá mientras Raúl Padilla siga haciendo lo que lo ha llevado al poder.

La cuestión de apostarle a los proyectos culturales le ha sido muy rentable, tanto para la Universidad como en lo personal, y si hablamos de las edificaciones faraónicas, como el Auditorio Telmex y la Biblioteca Juan José Arreola, no veo por donde se estatice el carisma, más bien se reafirma su dominación carismática dando ejemplos de ello.

También ha logrado afinidades y en muchos casos amistades con personajes de la vida cultural y política en México, relaciones que a fin de cuentas respaldan y fortalecen su liderazgo.

[1] Edición UdeG. (2009)
Listado de Rectores que ha tenido la Universidad de Guadalajara.[Internet] Universidad de Guadalajara. Disponible en: [
http://www.udg.mx/content.php?id_categoria=115&page=6] [Acceso el 29 de diciembre de 2009].
[2] Nota: Al referirme al "grupo" hablo del círculo de poder dentro de la UdeG, comandado por Carlos Ramírez Ladewig.
[3] Cuellar, M. (2002) La UdeG, en manos de mafia encabezada por Padilla. La Jornada. [Internet] 11 de marzo. Disponible en: [http://www.jornada.unam.mx/2002/03/11/040n1soc.php?printver=1] [Acceso el 29 de diciembre de 2009].
[4] Nota: Nombre que se asignaron (ya incluidos Raúl Padilla, Trinidad Padilla y Tonatiuh Bravo) un poco en broma a la muerte de Carlos Ramírez Ladewig, para marcar diferencia con la etapa en que éste había sido el jefe.
[5] Ramírez Ladewig, A.(2000) Historia de una traición.1era ed. México. Apocalíptica.Nota: en este apartado Ramírez Ladewig narra cómo su discípulo más aventajado lo traiciona.
[6] Weber, M. (1922)(2009)Economía y Sociedad. 2a ed. (Al español) México: FCE. 1922 (2008). México, pp. 193-194.
[7] Ibíd, p.194.
[8] Edición Udeg. (2009).La Universidad de Guadalajara de 1925 -1991. Reorganización de la Universidad. Universidad de Guadalajara. Disponible en: [http://www.udg.mx/content.php?id_categoria=116&page=7#periodosHistoricos06]. [Acceso el 29 de diciembre de 2009].
[9] Weber, M. (2007) Sociología del poder: Los tipos de dominación.1era ed. Edición Abellán Joaquín. España,Madrid: Alianza Editorial, pp. 115-116.
[10]Ibíd.