23 de diciembre de 2010

La crónica como necesidad colectiva: Una mirada a través de la vida de Carlos Monsiváis.


Comienza el reparto de tierras, el enfoque educativo es socialista: el Castillo de Chapultepec, antigua casa presidencial, se convierte en el Museo Nacional de Historia, se funda el Instituto Politécnico Nacional, el Colegio de México y el Instituto Nacional de Antropología e Historia y se da refugio a los exiliados de la Guerra Civil Española. Es la Utopía Cardenista. Transcurre 1938, un año definitivo en la Historia de México, acontecimiento tremendamente nacionalista, un tanque de oxígeno en las profundidades de la desesperanza: el 18 de marzo son expropiadas 17 empresas petroleras extranjeras. Mes y medio después, el 4 de mayo, nace el hombre que habrá de infundir nueva sangre al género de la crónica con las narraciones de lo que acontece, lo observado será así el sujeto, y la crónica será el golem que reciba al fin la palabra “emet” en la frente: nace Carlos Monsiváis.

En el centro de la región más transparente se encuentra uno de los barrios más antiguos y populares, la Merced, mismo que dio cobijo al escritor más público hasta la mitad de su primera infancia. Luego, por motivos religiosos se muda a la colonia Portales, situada en la periferia de la ciudad de México y actualmente inmersa en el Distrito Federal, y en la cual se encontraba la iglesia protestante a la que asistía su familia.

Las razones migratorias de mi familia, en ese éxodo atroz de los cuarenta, fueron religiosas. Pertenezco a una familia esencial, total, férvidamente protestante y el templo al que aún ahora y con jamás menguada devoción sigue asistiendo, se localiza en Portales[1].

La niñez de Monsiváis, siempre inexistente para él, fue muy particular, hijo “natural”, lector y protestante (años más tarde en todas sus acepciones) gracias a su madre la señora Esther. Tales particularidades marginaron e hicieron del joven Carlos parte de una minoría representada por él en esos años, circunstancias que lo aislaron convirtiéndolo en espectador: “Mi descubrimiento del mundo literario y mi renuncia a sumarme a las acciones mayoritarias me redujeron a la condición de simple testigo”[2].
Respecto a su iniciación en la literatura, su tía María Monsiváis relata:

Su madre le compró El tesoro de la juventud apenas aprendió a leer. Luego leyó muchos textos religiosos. De adolescente, en el templo, hacían concursos de citas bíblicas. En medio minuto, Carlos encontraba la cita bíblica. Ganaba todos los concursos, hasta que el pastor le pidió a su madre que ya no concursara para que dejara ganar a otros[3].

Es con esta enciclopedia que el niño Carlos se acerca a los horizontes del conocimiento, y es a través de la Biblia que se abre para él la magnificencia de la lengua española: “Así cualquier pasión mía por los libros, y la que tengo es considerable, inicio con la Biblia, lo primero que leí, lo que más veces he leído y en donde he encontrado y matizado ideas para mi imprescindibles”[4].
En una entrevista sobre la niñez de Monsiváis, su amigo José Emilio Pacheco comenta:

Ese niño se forma en la Biblia de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, una obra maestra del Siglo de Oro a la que nunca se toma en cuenta como parte esencial de la gran literatura española, mientras para la mayoría de sus contemporáneos la prosa castellana era lo que leían en las más veloces y descuidadas traducciones, pagadas a un céntimo por línea[5].

En su adolescencia y en el contexto nacional, bajo el discurso de progreso, desarrollo y democracia, el ex presidente Miguel Alemán finaliza su sexenio y junto con él, comienza la era de las instituciones o la modernización del autoritarismo, asimismo la economía mexicana vira hacia el hemisferio occidental. Es en 1951 cuando comienza la politización del joven Monsiváis, se apasiona con el movimiento que para esos años encabezaba uno de los aspirantes a la presidencia de México, el Gral. Miguel Henríquez Guzmán, amigo y colaborador cercano del Gral. Lázaro Cárdenas, mediante la Federación de Partidos del Pueblo Mexicano (FPPM): “El henriquismo me apasiona y los artículos de Piñó Sandoval, las caricaturas de Arias Bernal, los poemas satíricos de Renato Leduc me señalan otras rutas, que me absorben al contrastarlas con la invencible y muy nuestra del PRI”[6]. En ese mismo año, mientras leía un folleto leninista, un profesor de Historia lo invitó a ingresar al club Luis Carlos Prestes “De inmediato, me compro tres escuditos de la URSS y muchos folletos; recibo mi primera encomienda política: participar en una brigada que consiga firmas para la paz”[7]. En julio de 1952, después de un fraude electoral, el Gral. Henríquez pierde ante el secretario de gobernación del ex presidente Alemán, el veracruzano Adolfo Ruiz Cortines, “La derrota y la represión de julio de 1952 representan mi ingreso al escepticismo y el desencanto”[8]. Así que de manera temprana, Monsiváis adquiere una conciencia política. Ese joven, bien informado, no sólo sigue el movimiento político sino que además participa activamente, convirtiéndose en un observador participante.

El Sabio Monsiváis, como años más tarde apareciera en la historieta Chanoc y gracias a una tarea escolar, se estrena a los 16 años como cronista de una reunión política en la Plaza de Santo Domingo, a la que asistieron Frida Kahlo, Diego Rivera, Carlos Pellicer y Juan O’Gorman. Ese mismo año participa como activista en el Comité Universitario de Solidaridad con Guatemala recolectando firmas de protesta y distribuyendo volantes[9].

Tres años después, escribe el cuento Fino Acero de niebla, del cual su amigo Sergio Pitol dice “Su lenguaje era popular, pero muy estilizado; y la construcción, eminentemente elusiva. Exigía al lector un esfuerzo para más o menos orientarse. La narrativa escrita por mis contemporáneos, aun los más innovadores, resultaba más bien próxima a los cánones decimonónicos al lado de aquel fino acero”[10]. Sobre la misma obra, el poeta José Emilio Pacheco comenta:

Es tal vez el primer cuento en que aparece la delincuencia juvenil de la época y la neohabla mexicana de entonces. Es como un leve presagio de la Onda. Si la niebla estaba en nuestra prosa infantil que nadie corregía, la finura y el acero se hallaban en el oído de Monsiváis para recoger y transformar lo que se escuchaba en las calles[11].

Monsiváis dio voz a la clase media emergente, a los de abajo y a los olvidados de Buñuel. Lo hace porque es uno de ellos, marginado por la ausencia de un padre y una religión distinta. Ello forja en él un punto de vista distinto, politizado y con visión de espectador y de afectado al mismo tiempo.

Para él, 1959 se prodigó en enseñanzas “Fue un año intenso, con Demetrio Vallejo dirigiendo la huelga de ferrocarriles, con Othón Salazar insistiendo en el Movimiento Revolucionario del Magisterio. Para mí la política oposicionista se convirtió en obsesión, sentido vital, perspectiva única”[12], “Yo pertenecía al Cesar Vallejo, un grupo de Filosofía, y la idea de vivir defendiendo posiciones abiertamente minoritarias me complacía muchísimo más que pedir una inmovilidad de tarifas”[13].

Paralela a su politización, la literatura es una constante en su vida, empieza a leer autores (algunos por influencia de Sergio Pitol) como Borges, Alfonso Reyes, Salvador Novo, Hemingway, E.M. Forster. Ya a sus 28 años escribe su precoz autobiografía, en ella habla de sus influencias literarias, el Regiomontano universal Alfonso Reyes y Salvador Novo:

Reyes me deslumbra al proponer una cultura mexicana donde la etiqueta resultase lo de menos; donde el tiempo perdido de una continua tarea de expropiación cultural. Por Novo entiendo que el español no es nada más el idioma que los académicos han registrado a su nombre, sino algo vivo, útil, que me pertenece. Por Novo aprendí que el sentido del humor no difamaba la esencia nacional ni mortificaba excesivamente a la Rotonda de los Hombres Ilustres; en Novo he estudiado la ironía y la sátira y la sabiduría literaria y si no he aprendido nada, don’t blame him[14].

Ellos influencian su estilo, en 1966 el fragmento de una carta dirigida a su entrañable amiga Elena Poniatowska, dice: “Novo es la posibilidad de la ironía, de la sátira, del buen humor, de la inteligencia, del periodismo culto, del malabarismo perfecto. Novo es el mejor periodista de México”[15]. Emmanuel Carballo predice que “Monsiváis reemplazará a Novo como cronista de la Ciudad de México”[16].

Novo es quien lo incita a la crónica, ese género literario (no-ficción) subterráneo, y que actualmente se empieza a desdibujar por la velocidad y la mala calidad de las notas periodísticas en la Era de la Información. Esto ha generado que las nuevas generaciones desvaloricen el contenido, forma narrativa, y el aporte intelectual de la crónica.

Es en los años 60 del siglo XX cuando comienza el llamado Nuevo Periodismo, ese género borroso que mezcla etnografía y reportaje de investigación, así como la aplicación de recursos y técnicas de la literatura, y que provoca e influye a un Monsiváis que adopta el género fácilmente.

La crónica, entendida como un género cuya sustancia es el hecho real literaturizado de manera cronológica por un testigo, es un género que Monsiváis ejerce con autoridad y magnificencia, y del que se sirve para dar fe de sucesos culturales, sociales, políticos y naturales, como el misticismo del Niño Fidencio, el terremoto de 1985 o la memorable marcha del silencio en 1968. A su mano debe México esas fotografías literarias que llevan como germen su historia.

El Estado introduce su “cultura nacional u oficial” y la transmite mediante los medios de comunicación y sus intelectuales. En ese periodo de Unidad Nacional Monsiváis descubre las fracturas de ese modelo, revela a través de la cultura popular y sus subgéneros un análisis de los sucesos, su comportamiento y aquellos agentes externos que controlan la sociedad.

De acuerdo a definiciones implícitas… el Estado, a lo largo de las últimas décadas, emplea los términos Cultura nacional e Identidad, a modo de bloques irrefutables, autohomenajes que nunca es preciso detallar… Cultura popular es, según quien la emplee, el equivalente de lo indígena o lo campesino, el sinónimo de formas de resistencia autocapitalista o el equivalente mecánico de industria cultural. El término acaba unificando caprichosamente, variedades étnicas regionales, de clase, para inscribirse en un lenguaje político[17].

Es así como desde una visión de cultura popular en resistencia a la cultura oficial, dominante o hegemónica. Monsiváis plantea desde una posición dialéctica, liberal de izquierda, que alienta a la ciudadanía y sociedad civil a utilizar su capital cultural como salida desde lo histórico. “Ha insistido en el poder de democratización y humanización del la cultura “baja” para desinflar la silusiones de grandesa de la alta cultura”[18].

Ese mítico-cósmico 68 profundiza en él y en la crónica, rompe con el status quo y llega cristalizado en un movimiento social. La crónica a partir del movimiento estudiantil, fue una necesidad colectiva, una posibilidad de saber la verdad. Linda Egan, en su libro Carlos Monsiváis, explica que “la recreación imaginativa que hace la crónica de esos hitos públicos atrae a una sociedad que anhela colectivamente certidumbres concretas y realizables en medio de una coyuntura cuando las verdades recibidas y los modos de relacionarse están tambaleándose o reduciéndose a un punto blanco en la pantalla”[19]. Es por eso que los cronistas han sido y deben ser la voz de los sucesos, la narración y explicación de la transformación social de lo histórico, lo crucial.
Así surge la crónica “neocolonial” de 1968, la cual explica la académica Linda Egan como

Los cabos trenzados de imaginación y realidad en esta manifestación más reciente de la crónica abarcan un doble propósito indivisible: uno filosófico y crítico, el otro artístico y emotivo. Sus metas memorables, políticas y culturales no se pueden perseguir efectivamente sin la flexibilidad del discurso figurativo y, en el contexto de un género-verdad declarado, esa fuerza combinatoria se dilapida nada menos que en el poder de la realidad[20].

Asalta los espacios culturales, utiliza su pluma como megáfono de realidades, necesitadas de ser analizadas y socializadas, que gritan por la réplica. Esas realidades fueron el compromiso de un escritor del pueblo.

Monsiváis quiere que sus lectores capten una acepción más amplia de los problemas que la que tenían los propios manifestantes[21].

De esta forma la crónica transgrede la cultura oficial, es una forma de resistencia política, en el contexto actual de crisis económicas y sociales, surge la necesidad del testigo, utilizar un género literario para la comprensión del hecho real, siendo la sociedad el sujeto.

Al reconocer a la cultura popular como ámbito legítimo para criticar a la cultura política dominante, el cronista promueve un cambio de signo para todo aquello que se encuentra en el margen[22].

Es necesario que la academia y las ciencias sociales arraiguen la crónica como herramienta de análisis: fotografía en movimiento de un hecho a través de un participante. Como historia no oficial o replica de alguna de las partes.

Siete décadas han pasado desde la utopía cardenista, ahora las tierras son despojadas, no existe un enfoque educativo, se da menos a la educación pública y a las universidades, se rompen o fraccionan las relaciones diplomáticas de la nación. En este periodo la utopía no cabe, los discursos políticos dejaron de referirse a un futuro prometedor y abundante, ahora lo hacen mencionando las fórmulas para salir de las crisis y la inseguridad, de la guerra contra el narco.

Ante ese escenario la crónica cumple un papel fundamental: divulgar aquella información que los medios oficiales callan. Transgrede como forma de participación ciudadana, navega en la oleada de las Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación. La crónica narra el suceso con una voz diferente, a veces ronca y a veces suave, pero sin duda es el lenguaje del pueblo.







[1]Vega. P. cita a Monsiváis C. en: Vega. P. ed. (2008) La autobiografía que Monsiváis quisiera sepultar. Emeequis [Internet] 5 de mayo. (118) p. 42. Disponible en: < http://www.mx.com.mx/xml/pdf/118/40.pdf>. [Acceso el 1 de julio de 2010].
[2] Egan. L. cita a Monsiváis. C. (1966) en: Egan, L. (2004). Carlos Monsiváis. 1era Edición (al español). México D.F. FCE. p. 47.
[3] Villamil J. Ed. (2010) María Monsiváis. [Internet] 28 de junio. México D.F. Disponible en: <http://jenarovillamil.wordpress.com/2010/06/28/maria-monsivais/>. [Acceso el 1 de julio de 2010].
[4] Hernández Díaz, J. (2010). Carlos Monsiváis. La Jornada de Michoacán. [Internet] 23 de junio. Disponible en: < http://www.lajornadamichoacan.com.mx/2010/06/23/index.php?section=politica&article=008a1pol>. [Fecha de acceso: 2 de julio de 2010].
[5] Pacheco, J.E. (2008). La iniciación de Monsiváis. (Entrevista a JEP). Nexos. [Internet] Mayo. Disponible en: <http://redaccion.nexos.com.mx/?p=1708>. [Acceso: 1 de julio de 2010].
[6] Vega. P. cita a Monsiváis C. op. cit., p.43.
[7] Idem.
[8] Idem.
[9] Pitol, S. (1996) “Con Monsiváis, el joven”. El arte de la fuga. 1era Ed. México, D, F. Ed. Era. p. 30.
[10] Idem.
[11] Pacheco, J.E. op. cit.
[12] Vega. P. cita a Monsiváis C. op. cit., p.44.
[13] Idem.
[14] Vega. P. cita a Monsiváis C. op. cit., p.48.
[15] Poniatowska. E. op. cit.
[16] Egan. L. cita a Carballo E. (1966) en: op. cit. p.30.
[17] Egan. L. cita a Monsiváis (1981) en: op. cit. p.93.
[18] Egan, L.op. op. cit. p.138
[19] Ibid. p.155.
[20] Ibid. p. 156
[21] Ibid. p. 227.
[22] Salazar, J. (2005) La crónica: Una estética de la transgresión. Razón y Palabra. [Internet] Octubre-Noviembre. Disponible en: http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n47/jsalazar.html. [Acceso el 14 de agosto de 2010].

21 de diciembre de 2010

El Salinato: La dinastía Política.


El siguiente trabajo intentará explicar la construcción del Salinato, periodo de influencia, mando y control de un personaje en la alta esfera de la clase política mexicana, a razón de una red de grupos emergentes beneficiados por las reformas impulsadas en su sexenio.

Dicho artículo no se sostiene mediante la percepción o estereotipo de una imagen . El Salinato se ha construido intencionalmente, por razón de una red de intereses, puestos, personajes en la vida pública y privada de nuestro país; es una dinastía política.

El cuatro de octubre de 1987 Salinas es destapado como candidato del PRI a la presidencia de México. Entorno a uno de los momentos más críticos dentro de su partido, debido a las fuertes críticas, debates internos y externos referentes a los procesos de selección del candidato, es decir, el dedazo. Esto desembocó en la salida, de las filas del PRI, de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y de Porfirio Muñoz Ledo entre otros.

Su formación tecnócrata, y proveniente de la Secretaría de Programación y Presupuesto en el sexenio de Miguel de la Madrid Hurtado lo posicionaron como el perfil “adecuado” para ser el candidato presidencial. El país sumergido en una tremenda crisis, cansado de la ignorancia de los presidente en temas económicos, gritaba un cambio de rumbo, y fue un economista con estudios en el extranjero quien mantendría el programa neoliberal, eso fue lo que presentó el gobierno como propuesta. Así mismo un cambio generacional.

Las elecciones del seis de julio de 1988 son recordadas por los mexicanos como el día que se cayó el sistema, debido a las condiciones climatológicas, un documentado fraude electoral le arrancó la victoria a Cuauhtémoc Cárdenas, candidato del Frente Democrático Nacional. Las evidencias del fraude eran ridículamente obvias, el gobierno no estaba preparado para perder, el pueblo mexicano ya no confiaba en el PRI.

A diferencia de mandatos presidenciales anteriores, Salinas no sólo llega con bajos índices de legitimidad, llega sin haber ganado. Es ilegítimo por naturaleza, lo es al negociar la presidencia el 27 de agosto de 1988 en acuerdo con el PAN, impulsado por los panistas Carlos Castillo Peraza, Diego Fernández de Cevallos y Luis Felipe Bravo Mena[1]. Ellos a cambio, acuerdan puntos en la agenda presidencial en lo económico, político y religioso.

Su sexenio necesitaba reformas en todas sus acepciones, la legitimidad sólo él la podía generar, la economía mexicana tenía que florecer, lo político tomaba mayor importancia y era necesario cambios en el sistema electoral y negociaciones en distintos estados.

Salinas tenía que justificar su permanencia en el gobierno. Su gabinete es formado por tecnócratas, mostrando así que el corazón del proyecto es el económico. Con una campaña dominante en los medios, y al más estilo hollywoodense detiene al líder del Sindicato Petrolero Joaquín Hernández Galicia, mejor conocido como La Quina, quien abiertamente había apoyado a Cuauhtémoc Cárdenas y ventilado el suceso en el que Carlos Salinas de Gortari asesina a su empleada domestica con un rifle[2].

También crea el programa Solidaridad, sostenido por la trillada frase de justicia social, en el marco de su experimento: liberalismo social, mezcla rara entre ideología revolucionaria y políticas neoliberales. Se reforman los artículos 3, 27 y 130 constitucionales, el primero y el último beneficia la relación Estado-Clero, es así como regulariza el estatuto jurídico de la Iglesia, mientras que el 27 termina con la Reforma Agraria, para privatizar el ejido y poner en el mercado la tierra. Para algunos especialistas, privatizar el ejido en tiempo de crisis es un atentado, pues será lo único que vendan aquellos que sólo eso tienen y los compradores se convertirán en grandes latifundistas.

Eso no era todo, también desplaza de la dirigencia nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) a Carlos Jonguitud Barrios, para colocar a una partidaria suya, la maestra Elba Esther Gordillo Morales.

En lo económico se adelgaza el Estado, la política económica neoclásica se hace notar al privatizar masivamente una gran cantidad de empresas públicas. Además acuerda la incursión del Tratado de Libre Comercio (TLCAN) con Estados Unidos de América y Canadá.

Había logrado un fuerte poder, la mancha indeleble del fraude quería ser borrada de cualquier manera, el presidencialismo seguía dominando a la clase política, es así como uno de los promotores del panismo, Diego Fernández de Cevallos, promovió la quema de las boletas electorales para que Salinas de Gortari fuera reconocido como presidente y no como espurio en la historia, Cevallos argumentó lo siguiente “cuando tenía significado jurídico, político y moral, Acción Nacional exigió que se abrieran los paquetes electorales […] Han pasado tres años y después de tres años, esos paquetes nada representan y nada significan […] la bancada panista acepta que se destruyan esos míticos documentos”[3].

Lo anterior es un severo golpe a la democracia, al sentir ciudadano, a la historiografía mexicana, es una irresponsabilidad politica. La evidencia medular del fraude electoral fue eliminada gracias al apoyo de una red de complicidad. Salinas se encontraba en la cúspide, tanto que en la escena política personajes como Fidel Velázquez promovieron su reelección.

La muerte del Cardenal Posadas Ocampo el 24 de mayo de 1993 sacudió a la sociedad mexicana, un inusual asesinato en Guadalajara mostraba las turbias aguas dentro del sistema político.

El último año de Salinas se convertirá en un 1994 emblemático para la historia mexicana. El primero de enero entra en vigor el TLC, ese mismo día se levanta en armas el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) declarándole la guerra al Ejercito Federal y demostrando la brutal marginación en las comunidades indígenas, exhibiendo las políticas neoliberales como promotoras de pobreza y desigualdad, además de criticar el antidemocrático sistema político. Salinas descalifica y califica el movimiento zapatista, argumentando que: “Este no es un alzamiento indígena, sino la acción de un grupo violento, armado en contra de la tranquilidad las comunidades, la paz pública y las instituciones de gobierno”[4]. Negando la realidad mexicana, esa que no cabe en su discurso de incursionar a nuestra economía a la de primer mundo.

El 23 de marzo de 1994 el ya destapado candidato oficial y abanderado del Liberalismo Social, Luis Donaldo Colosio fue asesinado. El clima político irritaba, la sospecha del complot y del asesino en casa se fortalecía, la hipótesis del asesino solitario se desbarrancó a la misma velocidad que la aparente estabilidad política.

El suceso provocó la rápida acción de Salinas y destapa a otro tecnócrata, el economista Ernesto Zedillo Ponce de León, convirtiéndose en el candidato oficial. Las elecciones del 21 de agosto se llevaron a cabo en un ambiente político tenso, el candidato oficial gana las elecciones, aparentemente su triunfo fue legítimo, pero la contienda fue desigual, atestando los medios de comunicación oficiales y no oficiales con propaganda a favor de Zedillo.

El año seguía su curso, al igual que las muertes, el 28 de septiembre es asesinado el entonces Secretario General del PRI y ex cuñado de Salinas de Gortari, José Francisco Ruiz Massieu. Su muerte tampoco fue esclarecida.

Estos sucesos desestabilizaron la economía mexicana “Durante enero de 1994 entraron al país más de 10 000 millones de dólares. Tres meses después, en abril, se verificó una importante salida de capitales: 10 000 millones de dólares. El asesinato de Colosio… provocó que saliera la mayor parte de esa cantidad”[5]. En diciembre de 1994, durante el primer mes de gobierno de Zedillo “se registró una intensa y cuantiosa fuga de capitales (el capital privado mexicano –poco solidario- se resistía a colaborar con el gobierno), lo que provocó una brusca variación del tipo de cambio, fuertes incrementos en la tasa de interés, se dispararon los precios y que el PIB cayera más de 6% en 1995”[6].

Con la falsa idea de acceder a las economías de primer mundo y como uno de los gobiernos más corruptos de México, terminó el sexenio del hombre que “deseaba ser recordado como el presidente más grande que México jamás hubiera tenido”[7]. Años después, siendo un suceso histórico, su antecesor Miguel de la Madrid lo acusó de robarse la partida secreta y de los vínculos de su hermano Raúl con el narcotráfico[8].

Salinas tenía que decidir como cuál presidente quería ser recordado, su llegada a la presidencia a los 39 años le permitía juego político al terminar su sexenio, las opciones, Lázaro Cárdenas del Rio o Plutarco Elías Calles, decidió por el segundo y continuar con su proyecto.

El gobierno de Ernesto Zedillo continuó con las políticas neoliberales, pero terminó con la influencia política que Salinas intentaba transmitir, tal como ya lo había logrado con Colosio[9]. Años después el escritor Enrique Krauze y amigo de Colosio en una entrevista comenta: “Sobre todo yo atestiguaba el tremendo poder que tenía Salinas sobre él. Salinas pensaba que era manipulable, eso es seguro […] y hay elementos suficientes para pensar que él quería pastorear a toda una generación, quería ser una especie de Putin mexicano”[10].

El alto que le impuso Zedillo fue por “las consecuencias que éste desató al haber mantenido el peso sobrevaluado sin haber realizado el ajuste antes del cambio sexenal, y por el encarcelamiento de Raúl Salinas, cuyos excesos y corruptelas ayudaron a convertirlo en rehén”[11] esto orilló a Salinas a salir del país. En especifico por el encarcelamiento de su hermano Raúl Salinas de Gortari acusado de responsable intelectual de la muerte de Ruiz Massieu[12].

Salinas acusa a Zedillo de una envestida política, hace una breve huelga de hambre de menos de dos días antes de exiliarse. En ese momento los dos han violado las antiguas formas priistas, uno intenta permanecer en el poder para imponer una especie de Maximato y el otro incrimina e evidencia las corruptelas de su antecesor. Eso se entiende porque el viejo PRI, el invencible, se fracturó en 1987.

Las reformas promovidas en el sexenio de Salinas, los personajes que impulsó, sus complicidades y sus operadores siguieron en el desarrollo de la vida pública, política y privada. Lo elementos anteriores se construyeron en un escenario donde el presidencialismo estaba en decadencia, la transición política se había dado en distintos estados de la República y la adopción del cambio de régimen se exigía. Ante ese panorama Salinas le da continuidad y seguimientos a toda la red que se ha formado, pero desde el exilio.

A lo anterior, Cevallos en una entrevista comenta que Salinas “En todas partes y a todas horas está operando […] El señor nunca está ausente. Eso lo sabe todo el mundo político. Puede vivir en la Patagonia, pero está en relación directa con todo lo que está pasando en México. Creo que está cerca de Peña Nieto, de Beltrones, de Beatriz Paredes y de todos los priístas y con muchos otros factores de poder, incluyendo gente del PRD. Está impulsando un proyecto”[13].

De 1996 al 2000 Salinas no tiene ninguna intervención en los medios nacionales[14], su reputación ha caído, es calificado como el peor presidente de México[15]. El dos de julio de 2000 el PRI reconoce por primera vez su derrota por la presidencia de México y Zedillo entrega el poder a Vicente Fox Quesada.

Con la alternancia en el gobierno, sus apariciones públicas se vuelven más frecuentes, en el año de 2003 aparece en tres ocasiones[16] en eventos de relevancia de revista social. Un año después el martes siete de diciembre de 2004 es encontrado muerto por asfixia su hermano Enrique Salinas de Gortari[17].
En el año de 2005, sale su hermano Raúl de la cárcel y Salinas es fotografiado constantemente en esos años en reuniones públicas.

El periodo foxista aplastó la idea democrática, sin intenciones de aplicar las reformas necesarias, ni aspiración política al estilo Echeverrista o Salinista, Fox transitó en la presidencia para promover acuerdos económicos, también para desaforar y después intervenir en la elección presidencial de 2006[18] a favor del candidato que favorece los intereses de un grupo en el poder, y da continuación a las reformas neoliberales de los 80. En complicidad con su operador Diego Fernández de Cevallos, el empresario Carlos Ahumada, el presidente Vicente Fox, su Secretario de Gobernación Santiago Creel y el entonces Procurador General de la República Rafael Macedo de la Concha confabularon una serie de acciones orquestadas por salinas de Gortari[19] para derrumbar la candidatura del entonces Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador.

Ese grupo en el poder brota a partir del desplome del régimen priista, emergen nuevos poderes facticos, se reorganiza la estructura de poder, muchos son los beneficiados de las reformas Salinistas, figuras como Elba Esther Gordillo que consolida un gigantesco cacicazgo en el SNTE, la influencia de Diego Fernández, la candidatura de Enrique Peña Nieto[20], la imposición de Gómez Mont en la Secretaría de Gobernación[21], el Senador Manlio Fabio Beltrones[22] son sólo algunos nombres de personajes allegados al Salinato.

En la misma línea, considero importante mostrar un fragmento de la última carta presentada por los secuestradores de Diego Fernández, referente a Salinas: “En la figura de Carlos Salinas de Gortari se identifica más claramente el inicio de esta etapa destructiva, cruzando varios intereses y procesos; es un actor principal y es miembro de los círculos más restringidos del control de poder de ese entramado mafioso. Salinas impuso transformaciones (diseñadas desde la cúspide del poder capitalista) en sintonía con Estados Unidos, que no ha abandonado su histórica política intervencionista, apoyado por la élite empresarial y política mexicana de su partido (PRI) y algunos importantes aliados políticos; ha permanecido tras bambalinas desde que dejó la presidencia. De sus más preciados aliados podemos señalar como principal cómplice a un miembro destacado del partido de la oposición leal (PAN), Diego Fernández de Cevallos Ramos, un cacique panista inmensamente rico gracias a su triple carácter de funcionario del estado, empresario y abogado de demandas en contra del erario público”[23].

La anterior carta refuerza los argumentos que he venido planteando para exhibir el Salinato.

Continuando con la narración histórica, es importante señalar que el gobierno de Felipe Calderón, a diferencia de Salinas, no negoció después del fraude con algunos grupos de poder, sino antes, Calderón representa los intereses del grupo que Salinas construyó o/y que emergieron gracias a las reformas de su sexenio, su nulo liderazgo no le ha permitido promover un proyecto, aunque eso, en los hechos, no ha sido una intención; los poderes que lo llevaron a los pinos quieren un administrador servil. Calderón ha claudicado ante el PRI, ante Elba Esther, ante los empresarios, ante los medios de comunicación, ante el narcotráfico, los hilos que los sostienen son muchos, los titiriteros son unos cuantos, amigos entre ellos y dirigidos por Salinas.

La promoción por medio de las televisoras a un candidato impulsado por Salinas apoyan la idea del Salinato.

En ese contexto viene a promover su último libro: Democracia Republicana. Ni Estado ni mercado una alternativa ciudadana. Sosteniendo como tesis, argumentos tan absurdos como que el neoliberalismo empezó con su enemigo Zedillo, y que lo que México necesita a falta de eficacia en el Estado y el mercado es la participación ciudadana, la sociedad civil en acción. Me parece un argumento incongruente y sin sustancia ética utilizado por el personaje que aplastó en 1988 el sentir de la ciudadanía a la que ahora llama a despertar, incongruencia para el personaje que saqueó el país, que censuró cuanto quiso a la prensa y desapareció a la independiente, que promovió un brutal ataque contra indígenas zapatistas, dejó al país en la pobreza y orquestó un linchamiento mediático contra López Obrador. Ahora viene y promueve la participación de la ciudadanía que ha pisoteado, la propuesta viene impresa en papel, pero el tatuaje de presidente corrupto y uno de los peores sigue presente en la sociedad.

El Salinato está en su esplendor, pero todavía Salinas no logra su sueño, el posicionarse en la historia de bronce, con los “buenos”, y para que esto suceda necesita tiempo, continuar con sus libros apologéticos y que alguno de sus candidatos llegue a la presidencia.







[1] Anaya, M. (2009). “El pacto con el PAN”. 1988 El año que calló el sistema. 1era edición. México. Ed. Debolsillo. P. 98.
[2] De la Madrid, M. (2009). En Aristegui, C. (2009). “Miguel de la Madrid”. Transición. 1era edición. México. Ed Grijalbo. P.101.
[3] Aguayo, S. (2010) “El despegue con viraje del PAN” Vuelta en U. 1era edición. México. Ed. Taurus. P. 122.
[4] Idem. P. 127
[5] Tello C. Cita a Carlos Salinas de Gortari (2000) en: Tello, C.”El error de diciembre”. México 1920 -2006. México. Ed. UNAM. p. 648.
[6] Tello, C.”El error de diciembre”. México 1920 -2006. México. Ed. UNAM. p. 647.
[7] Aguayo, S. Op. cit. P. 126
[8] De la Madrid, M. (2009). En Aristegui, C. (2009). Op cit. P. 102.
[9] Krauze, E. (2009). En Aristegui, C. (2009). Op cit. P. 192-193.
[10] Ibídem.
[11] Rascón, M. (2005)”Salinas vs Zedillo” La Jornada [Internet] Martes 11 de octubre. Disponible en. http://www.jornada.unam.mx/2005/10/11/020a1pol.php. [Acceso el 19 de diciembre de 2010].
[12]Orgambides. F. (1995). « Detenido el hermano del ex presidente Carlos Salinas por el asesinato de Ruiz Massieu. El País. [Internet] 01 de marzo. Disponible en: http://www.elpais.com/articulo/internacional/SALINAS_DE_GORTARI/_CARLOS/COLOSIO/_LUIS_DONALDO/SALINAS_DE_GORTARI/_RAUL/MEXICO/PARTIDO_REVOLUCIONARIO_INSTITUCIONAL_/PRI/_/MEXICO/elpepiint/19950301elpepiint_12/Tes. [Acceso el 19 de diciembre de 2010].
[13] Fernández, D. (2009). En Aristegui, C. (2009). Op cit. P. 141.
[14] Por Agencias. (2009) “Carlos Salinas: Mr. Socialité; de villano a invitado de honor. Zócalo. [internet] 23 de marzo. Disponible en: http://www.zocalo.com.mx/seccion/articulo/carlos-salinas-mr.-socialite-devillano-a-invitado-de-honor. [Acceso el 19 de diciembre de 2010].
[15] Piekarewics, M. Reyes, F. (2000) “Presidentes” México Diccionario de Opinión Pública. México. Ed. UNAM- Grijalbo. P. 166.
[16] Por Agencias. (2009). Op. cit.
[17] Davila, I.(2004) “Hallan muerto por asfixia a Enrique Salinas de Gortari; llevaba horas desaparecido” La Jornada. [Internet] Martes 7 de diciembre. Disponible en: (http://www.jornada.unam.mx/2004/12/07/017n4pol.php. [Acceso el 19 de diciembre de 2010].
[18] Redacción. (2010) “Sí cargué los dados contra López Obrador en 2006”. Milenio. [Internet] Jueves 2 de diciembre. Disponible en: http://www.milenio.com/node/591430. [Acceso el 19 de diciembre de 2010].
[19] Redacción. (2010) cita a Castro F. (2010) en: Redacción. (2010) “Confirma Castro plan de Salinas, Diego y Fox para hundir a Almo”. Proceso. [Internet] 13 de agosto. Disponible en: http://www.proceso.com.mx/rv/modHome/detalleExclusiva/82332. [Acceso el 19 de diciembre de 2010].
[20]Navarrete, C. (2010). Entrevistado por Carmen Aristegui. “Carlos Salinas le pide hablar con Peña Nieto”. [Internet] 8 de Marzo. Disponible en: http://www.youtube.com/watch?v=sCwEeAnq5IY. [Acceso el 19 de diciembre de 2010].
[21] Delgado, A (2010)” Gómez Mont turbias relaciones” Proceso. [Internet] 10 de noviembre. Disponible e: http://www.proceso.com.mx/rv/modHome/pdfExclusiva/63775. [Acceso el 19 de diciembre de 2010].
[22]Redacción (2006) “El heredero del Don” Reporte Índigo. [Internet] 28 de julio. Disponible en: http://www.indigomedia.com/docs/Indigonews14.pdf. [Acceso el 19 de diciembre de 2010].

[23] Ex misterioso desaparecedores. (2010) En Redaccion Milenio.(2010) “Anuncian por correo electrónico próxima liberación de Diego” Milenio. [Internet] Sábado 19 de diciembre. Disponible en: http://www.milenio.com/node/603690. [Acceso el 19 de diciembre de 2010].