5 de noviembre de 2012

Janitzio


Podría ser una exhibición de cámaras fotográficas,
una puesta en escena en donde todos somos actores
o la representación más fiel de una antiquísima celebración.

También podría estar todo incorporado,
y ante ese desconcierto,
no saber qué papel juega uno.

13 de mayo de 2012

El posdebate: Una sociedad teledirigida.


El domingo por la mañana, horas antes del debate presidencial, Roy Campos  el encuestador de cabecera de Televisa, comentó en Twitter que el viernes 11 de  mayo publicarían la encuesta respecto al debate y así poder medir sus efectos.

En ese sentido podemos observar que en términos generales, el posdebate es todo aquello que haya tenido impacto en la opinión pública; desde campañas publicitarias, análisis políticos y noticieros de los medios de comunicación, hasta tendencias temáticas en las redes sociales virtuales.

Sin embargo, apostarle al posdebate como estrategias para posicionar a los candidatos mediante la influencia de los medios de comunicación a favor de algún candidato, nos refleja varias situaciones, una es la falta de cultura política que es consecuencia de los bajos niveles de educación en el país, lo cual genera poco interés por el debate y además vulnerabilidad ante una estrategia mediática en aquellas personas que en muchas ocasiones y en el mejor de los casos, utiliza una sola fuente de información.   

Lo anterior se complejiza todavía más al ubicarnos en un contexto donde la televisión abierta es la principal fuente de información y  la oferta está sólo en dos empresas, algo contradictorio en un país que se dice democrático, por otro lado el acceso a internet sigue siendo sólo para unos pocos y no necesariamente quien lo tiene, lo utiliza para informarse, ni tampoco toda la información que ahí circula es veraz.  

Ante el breve y general contexto, se entiende el por qué se apuesta estratégicamente a los posdebates, se entiende por qué se realizan concentraciones de cibernautas para posicionar temas en Twitter en  apoyo a Peña Nieto, también cómo a mitad de semana en Televisa se entrevista a Josefina Vázquez en un tono totalmente distinto al que se utilizó con Felipe Calderón,  se entienden los comentarios sexistas de Quadri respecto a la edecán, también que  una edecán se convierta en una nota trascendental, o que “se mida” y exhiba diariamente las preferencias electorales, la imparcialidad en muchos medios respecto al contundente rechazo que tuvo Peña Nieto en la Ibero y  leer a  periodistas haciendo campaña política, así como  todos los elementos que afecten en el imaginario colectivo.

Este panorama lo explica Giovanni Sartori en su obra  Homo Videns, en donde dice que  “entre más se abra y expone una opinión pública a flujos de información exógenos (que recibe del poder político o de instrumentos de información de masas) más corre el riesgo la opinión del público de convertirse en hetero-dirigida”.  Además  estos flujos de información exógenos aparentemente aportan a la democracia sin embargo, existe un juego perverso, “porque la televisión se exhibe como portavoz de una opinión pública que en realidad es el eco de regreso de la propia voz”.

6 de mayo de 2012

El debate




Cuanto más siniestros son los deseos de un político,
 más  pomposa, en general, se vuelve la nobleza de su lenguaje.   
Aldous Huxley.

En nuestro país, a partir de la década de los ochenta y con un breve camino en la ruta de la transición democrática, llegaron las  alternancias en distintos estados y de forma gradual, primero se dio a nivel municipal y después a nivel estatal,  contienda tras contienda y en medio de circunstancias poco favorables para los partidos opositores del régimen posrevolucionario, se fueron obteniendo algunos triunfos, muchos de ellos después de fuertes negociaciones con el régimen y otros no reconocidos, pero todos enmarcados en persecuciones e inequidad.

Alcanzar el sufragio efectivo fue resultado de que en México se viviera un panorama absolutamente contrario, en algunos aspectos, al actual, por ejemplo, para antes de 1977 únicamente había cuatro partidos, dos de ellos apéndices del PRI,  el PARM desde su fundación en 1954 hasta 1988 nunca postuló candidato propio a la presidencia, sino que se adhirió al candidato del PRI.  Ocurrió lo mismo con el  PPS, a excepción que sólo una vez había presentado, desde  su fundación en 1948, un candidato propio  a la presidencia siendo su fundador Vicente Lombardo Toledano en 1952. 

Por otro lado, el PAN, principal partido opositor, nunca fue un contrapeso ni mucho menos un desestabilizador para el régimen posrevolucionario, pero tampoco fue un satélite del PRI. Lo cual permitía en cierto sentido legitimar una carente apertura dentro de ese régimen de partido hegemónico y mostrar al exterior el rostro de un régimen democrático. 

Dando un salto sobre reformas, movimientos, elecciones y entre tantas otras situaciones que construyeron los cimientos de esta transición democrática, se generó un escenario electoral competitivo, además con la creación del Instituto Federal Electoral (IFE), así como del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (Trife) se comenzaron a definir las reglas del juego y a su vez a legitimarse la arena electoral, para un representativo sector de la población.

Al contar con obligaciones, los partidos también contaron con derechos y accesos a presupuestos públicos, todo de manera proporcional, beneficiando a los partidos más grandes. En este contexto, las campañas políticas comienzan  a tomar un papel distinto entre la sociedad, la posibilidad de acceder al poder fuera del corporativismo implantado por el PRI generó entusiasmo de tal forma que, en el año 2000 sucedió lo que todavía años antes se observaba como un sueño.

En la transición democrática, una herramienta sustancial ha sido el debate; la confrontación de posicionamientos y propuestas con el fin de persuadir al electorado, dicha actividad además  ha permitido la exposición en términos de equidad, por un par de horas,  de los personajes que contienden a un cargo público. En esa línea, cabe recordar el primer y mejor debate, para muchos, suscitado en 1994.  

La historia es my conocida, el candidato del PAN, con una peculiar y efectiva oratoria, apabulló al candidato del PRI, inclusive se ha dicho, que después de esa contundente paliza, el candidato del PAN, Fernández de Cevallos, se posicionó mejor en la preferencia electoral que su contrincante Ernesto Zedillo, y abonando a la anécdota, después de ese debate el panista se aleja de la escena política por varias semanas, porque la idea era ganar un debate, no la presidencia.

Siendo verdadera o falsa la anécdota, el hecho es que los debates definitivamente tienen un impacto mediático, mayor que cualquier otra actividad de campaña, sin contar claro, con alguna circunstancia coyuntural que modifique el escenario político. Es entonces el debate, un momento clave;  puede ser un trampolín o una trampa de arena. 

Sin embargo, los debates en México han adoptado dinámicas tan rígidas y absurdas, que se convierten en monólogos, además la falta de preparación intelectual fácilmente es intercambiada por la memorización de ciertos temas previamente acordados junto con un curso de oratoria con olor a naftalina.

La confrontación de ideas queda en segundo plano, principalmente porque esa dinámica permite que cada candidato utilice una estrategia distinta, lo cual  genera para quien no desea debatir, una zona de confort que lejos de abonar a la ruta democrática, mediante el acceso de la ciudadanía a la obtención de manera directa y equitativa de elementos sustanciales para una mejor toma de decisiones; a un retroceso, al contar únicamente con los apologéticos spots  y entrevistas a modo, como recursos informativos para los ciudadanos que en su mayoría se informan mediante la televisión, y que es la mayoría de mexicanos.

Es así que las posibilidades reales de que un candidato sea exhibido dentro de una confrontación de ideas, son muy bajas ante ese blindaje, reinstaurándose la posición del intocable, la del destapado, el sucesor y el autoritarismo.

Insistir y justificar la negación, de un personaje, del partido que sea, a no debatir, no sólo con sus contendientes sino con la ciudadanía, ya sea en foros o en universidades, muestra la ceguera y comportamiento de aquellos mexicanos que se disputan el control, el poder, representado de muchas formas y que además, no se sabe qué hacer con él; se busca sólo llegar, ganar, y al lograrlo se observa al derrotado, no como mexicano, sino como contrincante, como vencido, en un letargo que impide caminar juntos.

De esa forma las elecciones más que procesos sociales que permitan hacer pausas para plantear y replantear el rumbo de una sociedad mediante la elección de distintos proyectos, se convierten en una banal competencia, en donde se montan escenarios que hacen creer que de verdad se disputa un rumbo y lo peor es que entre los contendientes, el menos preparado mediante campañas publicitarias, se oferta de forma inverosímil como alguien que puede sacar al país de ese letargo.   

A pesar de que en la actualidad hay más partidos políticos, alternancia en gran parte de los estados, las problemáticas sociales siguen siendo las mismas, debido a que los procesos electorales están alineados con los intereses de grupos, las contiendas son entre ellos pero necesitan de un público que legitime sus victorias y para lograrlo se valen principalmente de los medios de comunicación, sin embargo en la medida en que estos medios se abran y surjan nuevos, esa legitimidad influenciada pondrá al sujeto en un escenario distinto, que le permite dejar de ser sólo receptor para también ser emisor, o como algunos dicen, ciudadanos 2.0, que además observan un panorama que está lejos de aquellos escenarios impuestos, de aquellas pantallas de televisión.

Así que el debate de hoy, estará en los límites de lo observable por la televisión, difícilmente habrá un knockout o algo semejante, es un debate para el mismo público que se informa por televisión, por eso sus restricciones, por eso Peña Nieto acepta ir y por eso no va a los otros, los de las universidades o aquellos donde no existe el guion, los diseñados para quienes nos informamos por otros medios y lo queremos ver como es, más allá de actuaciones y de cápsulas protectoras.

3 de marzo de 2012

Gabriel Quadri, la candidatura opaca.


La preparación intelectual es un bien escaso en la clase política mexicana, en donde fácilmente destacan aquellos perfiles con elevados niveles en educación y aún más si participan, han participado dentro de la academia o son especialistas en algún área del conocimiento. De esa manera en la política la preparación personal se vende al electorado como garantía de un buen desempeño a la hora de gobernar o mínimamente se interpreta como una persona inteligente.

En ese contexto hasta hace pocas semanas, en el panorama electoral para elegir al próximo presidente de nuestro país, la capacidad intelectual de los contendientes, además de ser dispar entre ellos, no sorprendía, debido a que se les conoce de tiempo atrás al contar con una trayectoria que ha permitido el escrutinio ciudadano.

En ese sentido no había novedades tanto en la trayectoria de los candidatos como en sus capacidades intelectuales; los tres candidatos de los principales partidos han estado a prueba, inclusive en eventos vergonzosos como el dislate de Peña Nieto -por no llamarlo de otra forma- en donde con profundas debilidades intelectuales fue incapaz de mencionar tres libros o salir astutamente del embrollo.

Ante lo anterior, en donde el candidato mejor posicionado muestra ser quien tiene menos fortalezas intelectuales y con mucha dificultad intenta aparentar lo contrario aunque no lo demuestre, llega Gabriel Quadri de la Torre, un reconocido ambientalista quien es doctor en economía por la Universidad de Texas, ha ocupado cargos como la Presidencia del Instituto Nacional de Ecología, la dirección de Planeación Ecológica del Distrito Federal y la dirección general de Normatividad Ambiental del Instituto de Ecología.

Además ha sido Director del Centro de Estudios del Sector Privado para el Desarrollo Sustentable, del Consejo Coordinador Empresarial, Director de negocios como Sistemas Integrales de Gestión Ambiental, de Ecosecurities México y Centroamérica. Entre esas actividades se ha desempeñado como comentarista, además ha escrito artículos sobre medio ambiente y sustentabilidad. Alejándose del vivir de la política.

Por el lado de las propuestas y su plataforma política, se dice estar en la línea liberal, tanto en lo económico como en lo político, por un lado está a favor de la despenalización del aborto, matrimonio entre personas del mismo sexo, legalización de la marihuana y por otro aprueba la libre competencia y se opone a los monopolios así sean estatales.

Con los anteriores elementos, muchos sectores de la población pueden pensar que las propuestas y el perfil de Quadri no sólo vienen a representar una opción, además refrescan el panorama electoral.

Sin embargo, cuando dejamos atrás el perfil, las propuestas y volteamos a la coyuntura que generó su candidatura y observamos que se construye después del rompimiento de la alianza PRI- Elba Esther Gordillo, que como se sabe, es jefe político del Panal, es cuando se destapa un gran pozo que no permitía ver el fango en su interior.

Después de que el PRI finaliza con los servicios del Panal, quienes actúan como mercenarios de determinado cliente, son obligados a tomar un súbito giro estratégico. Principalmente porque ahora el Panal debe de luchar por no perder el registro, tarea difícil para un partido lidereado por la mujer más desprestigiada de México.

De esa manera, un perfil como Gabriel Quadri intenta cubrir una podrida estructura y una oscura plataforma. Para muchos es sabido que el Panal es un tentáculo de Elba Esther Gordillo, creado con facilidad al estar conformado por agremiados del que dicen es el sindicato más grande de América Latina. Entonces el partido es una pieza creada para fortalecer el control de Elba Esther mediante su prostitución. Evidenciando que el Panal no tiene la intención de gobernar el país, esa no es su función. Según Ricardo Rafael, autor del libro Los socios de Elba Esther, documenta que, el Panal recibe dinero proveniente de la educación para financiar operadores políticos, además sostiene que el 25% de los profesores no están frente al aula y son en parte la estructura del Panal.

En esa línea, como mencioné, dicho partido sirve y ofrece el voto corporativo a los partidos con posibilidades de ganar pero en el contexto de una elección muy competida, observemos el ejemplo de las elecciones de 2006, que ante un escenario con esas características se dijo que el Panal le dio los votos necesarios a Felipe Calderón.

Es así que el perfil de Quadri deja de trascender como oferta renovada e inclusive se observa como un personaje a los servicios de la lideresa sindical. Se desmorona su discurso liberal cuando justifica el corporativismo dentro del SNTE, su congruencia se desploma al decir que la dirigencia del Panal le inspiró confianza y llama a Elba Esther una mujer admirable.

De esta forma Quadri con las características de un rey dentro de la clase política, se convierte en un peón. El tiempo nos dirá por qué Quadri ha tomado esa decisión, si fue ingenuidad o trampolín para posicionarse como una figura con intenciones de alcanzar una secretaría de estado, si golpeará a un candidato para favorecer y hacer el trabajo sucio de algún partido, o esperará hasta el último momento mientras crea una estrategia, diseñada por Elba Esther, que le genere capital político para poderlo vender al mejor postor, es decir, un partido que acepte nuevamente el secuestro de la educación por la vulgar obtención del poder.

25 de febrero de 2012

El discurso contra el narco como estrategia política


El 11 de diciembre de 2006, a los pocos días de la llegada de Felipe Calderón a los Pinos, comienza una guerra frontal contra el narcotráfico en la llamada Operación Conjunta Michoacán. Asimismo, la principal propuesta de campaña de Felipe Calderón, quedó rezagada por una nueva estrategia. El tema del empleo dejó de ser el discurso oficial, para cambiarlo y decir ahora que, por los malos gobiernos que había tenido México (refiriéndose únicamente al PRI por supuesto) el problema con el narcotráfico se había convertido en un cáncer que se tenía que curar y que además ya había invadido todo el entorno social.

Así que de una en una, fue incrementándose el número de muertes por dicha guerra, para llegar a las más de 60mil en lo que va del sexenio Calderonista. A esa misma velocidad, permeó el discurso de guerra en el sentir ciudadano. Las críticas a dicha estrategia llegaron como balas, desde quienes decían que esa estrategia del gobierno era una forma de legitimación ante el .5% de diferencia de votos que había llevado a Calderón a la presidencia, otros argumentaban que esa estrategia era una cortina de humo para tapar el vínculo entre el gobierno y un solo cártel, que controle y tenga el monopolio del mercado de drogas y violencia en nuestro país.

Al día de hoy la guerra sigue, así como el discurso contra el narcotráfico que ya ha permeado la campaña electoral de 2012. Todos los candidatos han hablado y hablan sobre la estrategia que utilizarán para combatir al narcotráfico.

Los candidatos de los tres principales partidos, han dicho que mantendrán al ejército en las calles pero con sus matices. Por ejemplo, Andrés Manuel López Obrador habla de retirar al ejército gradualmente e integrar políticas sociales para evitar que sea una opción enlistarse en el crimen organizado, Josefina Vázquez Mota dice que seguirá con la misma estrategia de Felipe Calderón por considerarla efectiva, mientras que Enrique Peña Nieto habla de hacer un previo análisis de la situación y después plantear si el ejército se queda o no.

Ante ese contexto político y nacional, cualquier vínculo del narcotráfico con la clase política, la pondría rápidamente del lado del enemigo de la sociedad, que según el gobierno es causante de las miles y miles de muertes.

La campaña por la presidencia de México no ha comenzado oficialmente, pero sí los embates entre los candidatos y sus respectivos partidos, se pronostica nuevamente una guerra sucia, o hasta el momento eso se percibe en el panorama electoral.

Bajo ese planteamiento, el PAN, PRI y PRD, cada uno con su candidato oficial, utilizará por supuesto, el tema del narcotráfico para que así, el partido que esté más ligado, tenga menos posibilidades de ganar la Presidencia de la República en lo federal, así como gobernaturas y otros puestos de elección en lo local.

La candidata del PAN, Josefina Vásquez Mota, en una reciente declaración, propone la cadena perpetua a políticos ligados con el narcotráfico y a los funcionarios que laven el dinero del crimen organizado, dicha declaración la realizó en torno a los recientes informes de la DEA en donde dicen que el exgobernador de Tamaulipas, el priista Tomás Yarrington protegía al cártel del golfo.

Asimismo, a finales de enero, se filtró la información emitida por la Procuraduría General de la República, en donde pedía a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, impedir la salida del país a Manuel Cavazos Lerma, Tomás Yarrington Ruvalcaba y Eugenio Hernández Flores, los tres exgobernadores de Tamaulipas, todos priistas. Así como a funcionarios que laboraron en las administraciones de los anteriores gobiernos.

En ese contexto, llegó el posicionamiento del presidente del PAN, Gustavo Madero, en donde exhortaba al IFE a cuidar y blindar las campañas de la injerencia del crimen organizado.

Es así que el objetivo por parte del Partido Acción Nacional hasta el momento, se enfoca en vincular al PRI con el crimen organizado, ante eso, el Revolucionario Institucional mediante distintos actores, llama a la unidad y a contrarrestar el embate panista. Lo anterior se observó recientemente, cuando el Gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, en un mitin de apoyo a Enrique Peña Nieto, dijo textualmente “no nos piquen la cresta. Por cada ataque y calumnias dirigidas al PRI los mexiquenses responderán”.

Por su parte, el presidente nacional del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, acusó al Gobierno Federal de utilizar las instituciones de procuración de justicia con fines electorales y lo llamó a respetar los “principios constitucionales de inocencia hasta que se demuestre lo contrario”.

En esa línea, Enrique Peña Nieto sostuvo que ganará sin dividir a México, haciendo alusión a que ellos no propiciarán, como sucedió en el 2006, la polarización de gran parte de la sociedad.

Sin embargo, observamos que el PRI no ha desmentido ninguna acusación que liga a varios de sus miembros con el crimen organizado, al parecer intentarán a toda costa evitar la confrontación y jugar con la ventaja que hasta el momento llevan o al menos eso se pensaba antes de la filtración de una llamada telefónica, en donde Luisa María Calderón llama a resolver un problema electoral a “billetazos”.

Sin embargo, recordemos que miembros del PRI han salido bien librados de campañas que aparentan ser letales, como aquel suceso que puso en libertad a Hank Rhon; gracias a las inconsistencias e ineptitudes de la PGR.

El antecedente del ex acalde de Tijuana, Jorge Hank Rhon, nos invita a pensar que la campaña del PAN y del Gobierno Federal, no ha dado resultados, o por lo menos no ha podido desinflar la ventaja de Enrique Peña Nieto. El cual ha demostrado que su principal rival es él y su preparación.

Al parecer, en gran parte de la sociedad, la relación entre el crimen organizado y la clase política no es sorprendente, se sabe inclusive, que existe esa relación al ver a la policía corrompida, los video escándalos, las ligas, los sobornos y tantas otras cosas, sin embargo, los tres candidatos han sabido desmarcarse de cualquier imputación de ese tipo. Habría que ver si los candidatos resisten un embate directo y no dividido entre sus partidos.

Este escenario nace a partir de la reciente encuesta que posiciona en segundo lugar a la abanderada panista. Pues propicia que la lucha por llegar a la presidencia se dispute entre el primero y segundo lugar, como sucedió en el 2006.

El actual escenario deja a la izquierda electoral, no sólo en un aparente tercer lugar, sino en una posición ajena a la batalla entre PAN y PRI. Esta posición y este escenario tendrán que aprovecharlo, en el sentido de que la izquierda se muestre como propuesta, como opción ante el abstencionismo y ante una polarización. Al parecer con el discurso del amor y la estrategia de nombrar públicamente a reconocidos personajes para conformar su gabinete, Andrés Manuel nos indica que evitará en lo posible participar en la confrontación y buscará más la línea de las propuestas.

Por lo pronto es muy aventurado pensar que las preferencias se mantendrán como hasta ahora, en política nada está dicho y los escenarios cambian por un sinfín de factores que dinamizan minuto a minuto el panorama electoral. Veremos entonces si la elección del primero de julio se manche nuevamente con la polarización de una sociedad ajena en sus necesidades, al cochinero de la desprestigiada clase política.

10 de enero de 2012

Enemigo en casa



La Ciudad de México es de las pocas entidades del país en donde se puede hablar de un avance en términos cualitativos como cuantitativos, toda persona que haya estado antes del periodo de los gobiernos de izquierda y compare con lo que hoy es el Distrito Federal, sabrá que hablo referente a seguridad, educación, salud, medio ambiente, derechos, cohesión social entre muchas otras cosas y que además han transformado a dicha ciudad en una de vanguardia. Paradójico por cierto, al erróneo pensamiento que ubica a la izquierda con lo arcaico.

La efectividad que han tenido dichos gobiernos de izquierda, a mi parecer es por el engranaje que han logrado desarrollar como gobiernos, es decir, la continuidad en cada proyecto les ha permitido además de su perfeccionamiento un seguimiento y una red que a veces pareciera maquinaría de reloj. Eso explica como en otras entidades, en donde también ha existido una alternancia y el partido entrante gobierna por cierto periodo, es difícil observar de manera clara un antes y después en su gestión, debido a que no dan continuidad a los proyectos.

La centralización del poder político, económico y religioso en la Ciudad de México genera que el gobernante en turno sea un candidato natural a presidir el país, si se le suma una aprobada gestión de gobierno evidentemente las posibilidades se vuelven mayores. Sin embargo, es cierto que si el gobernante no actuara de manera correcta, su visibilidad como fuerte aspirante a la presidencia sería opaca en el mejor de los casos.

Es así que perder o ganar la contienda por la Jefatura al Gobierno del Distrito Federal se ha vuelto cada vez más competida entre los distintos partidos y probablemente también un reto, ya que es la entidad con el mejor nivel educativo en todo el país, además que también la ciudad alberga y centraliza la mayor parte de la producción académica y cultural.

Los capitalinos con su voto han dado la mejor prueba de apoyo desde 1997 a la izquierda electoral, sin olvidar la elección de 1988 en donde el grueso de votos del Frente Democrático Nacional se ubicó en la Ciudad de México. Sin embargo, en todo gobierno existe un natural desgaste, además se puede incrementar por errores propios como por las implicaciones de gobernar una de las ciudades más habitadas y complejas del mundo.

La situación antes planteada nos lleva a que dentro de las izquierdas capitalinas, el verse como un gobierno fuerte y ver la Jefatura de Gobierno como un excelente escaparate, ha provocado que el rival político este dentro y no contra la oposición. Se piensa que obteniendo la candidatura de la coalición de izquierdas será un mero trámite la elección para la Jefatura, probablemente así lo sea, sin embargo el roce y fricción interna puede ocasionar un cáncer que va invadiendo las entrañas.

Hemos llegado al 2012 y así comienza el proceso electoral, dentro de las izquierdas capitalinas y después de varias declinaciones previas, se han registrado seis candidatos, obviamente unos con más posibilidades que otros, mostrando según sus posibilidades el músculo y las credenciales. Sin querer hacer una radiografía los presento, primero a Martí Batres quien señala que él es el candidato de la izquierda por haber sido fundador del PRD y contar con la simpatía de importantes intelectuales y de Andrés Manuel López Obrador. Alejandra Barrarles ha dicho que las encuestas desde hace tiempo la posicionan como la favorita, cuenta con una importante estructura social y se coloca como la única mujer en la contienda. Miguel Ángel Mancera, ex procurador capitalino, quien levanto la mano recientemente pero no mal posicionado anteriormente, llega con muy buenos números en seguridad, los cuales en un contexto como el del país le caen como oro, además de tener la simpatía de Marcelo Ebrard. El Diputado Federal Fernández Noroña, quien ha construido su candidatura siendo de todos el candidato incómodo y marginado, recibe un buen arrastre y simpatía entre muchos jóvenes por sus intervenciones en el Congreso, además eso le ha generado algo difícil para muchos y es penetrar en las redes sociales virtuales. Carlos Navarrete el candidato de mayor edad, cuenta con estructura de base y también como uno de los favoritos en las encuestas. Joel Ortega, el candidato probablemente más gris, llega al parecer por el impulso de simplemente aparecer en las encuestas.

El acuerdo al que han llegado o les han impuesto, pues no todos estuvieron de acuerdo, es el mismo método que se utilizó para elegir al candidato presidencial de las izquierdas y es mediante una encuesta. Considero que dicho método de elección del candidato, además de fortalecer la candidatura de unidad, genera confianza dentro de los contendientes, pues de otra manera permea, exista o no, un clima de cargada o dedazo a favor del candidato ungido.

Es cierto que esta forma de elección es más democrática, sin embargo, no evita ni equipara los mecanismos que han sido factor para que tal o cual candidato se encuentren mejor posicionados, me refiero por ejemplo a los gastos en publicidad, puestos desempeñados, penetración en los medios, capital político, entre otras cosas que han generado en este tiempo.

En ese sentido, al parecer la contienda se disputará entre los cuatro que han llegado mejor posicionados, siendo estos Alejandra Barrales, Martí Batres, Carlos Navarrete y Miguel Ángel Mancera. Este último además de que llegó como enroque a la candidatura de Mario Delgado, delfín de Marcelo Ebrard, llega con la simpatía, como lo han dicho muchos de Andrés Manuel, por dos motivos principalmente, el primero es el respeto al pacto con Ebrard para que éste designe a su sucesor y el otro motivo, citando la célebre frase de que en política la forma es fondo, fue cuando en un mitin Andrés Manuel reconoce el trabajo de Mancera. Sin embargo, la sorpresa sería que en la encuesta no resultara Mancera.

Esta situación, así como las descalificaciones entre los contendientes genera la posibilidad de, respetar el resultado en las encuestas pero que no todos participen como equipo contra los otros partidos. Pero bueno, nadie se irá con las manos vacías y es ahí donde las frustraciones se pagan.

Para generar mayor certidumbre y equidad en la elección interna, los candidatos han acordado un previo debate, además que sean tres casas encuestadoras las que realicen la consulta.

Pareciera que las izquierdas en la Ciudad de México le están apostando a su estructura política, capacidad de movilización y resultados en sus gobiernos, sin embargo tendrán una fuerte competidora como es Beatriz Paredes, además dicen que llega con la inercia de una ola llamada Peña Nieto o bueno, eso decían antes de que se exhibiera como lo que es. Lo que es cierto, es la debilidad en estructura que tiene el PRI, recordemos que de los pocos militantes que tiene en la ciudad, en una reunión reciente terminaron literalmente a botellazos. En ese sentido, para ganar es difícil hacerlo con el puro nombre pero no imposible.

Por el lado del PAN, siguen sin tener un claro candidato, hablar nuevamente de Demetrio Sodi es andar muy mal, aunque no olvidemos que hay tres políticos de ese partido buscando la candidatura por la presidencia y al final dos estarán buscando trabajo.

Finalmente considero que la izquierda es la propuesta natural para la Ciudad de México, hay muchos otros factores no mencionados que explican el porqué de que la izquierda electoral gobierne en el Distrito Federal, principalmente son causas históricas, entonces como tales tienen que estar bien ancladas, sin embargo el presente está mostrando otra cosa y ante ese escenario, las izquierdas tendrán que cohesionarse para así evitar que el enemigo esté en casa.